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El tratamiento con células madre en los pacientes con infarto agudo de miocardio no sirve para reducir el tamaño del infarto ni para mejorar la cantidad de corazón dañado, según los datos de un estudio que, por el momento, echa por tierra las esperanzas que habían lanzado otros trabajos de menor envergadura. Algunos estudios experimentales habían demostrado que la mayoría de las células cardiacas que se mueren tras un infarto de miocardio lo hacen entre las tres y seis horas posteriores al suceso. Sin embargo, algunos tratamientos administrados después de este periodo ayudan a mejorar el pronóstico de los pacientes con cardiopatía isquémica, aunque no salvan el tejido cardiaco 'muerto' por causa de la falta de riego.
De esta forma, la cicatriz que se produce tras la muerte de las células cardiacas podría sustituirse por tejido contráctil. Para que esto sucediera, tendría que conseguirse que células inmaduras progenitoras de estas células cardiacas acudieran al lugar lesionado tras el infarto.
Si la sustitución fuera eficaz es de esperar que disminuyera la cantidad de tejido miocárdico lesionado y con ello mejorara la capacidad del corazón. Para comprobar la utilidad de esta técnica un grupo de investigadores del Centro cardiaco de Munich y otras clínicas alemanas ha publicado en la revista 'AMA un estudio en el que se incluyeron 114 pacientes con un infarto de miocardio a los que se dividió en dos grupos. Uno recibía factor estimulante de colonias, una sustancia que estimula la movilización de células madres de la médula ósea, que pasan a circular por el organismo, y otro placebo. Los autores partían de la idea, corroborada por algunas investigaciones experimentales: las células pluripotenciales irían a la zona lesionada tras el infarto y harían que, en vez de cicatriz, se formara de nuevo tejido cardiaco viable. Tras el infarto, y a los cuatro y seis meses del episodio, se hizo a todos los pacientes una prueba cardiaca de medicina nuclear que permite valorar la cantidad de tejido lesionado. No hubo diferencias en la cantidad de corazón lesionado en los dos grupos de tratamiento, ni en la capacidad que tenía el corazón de contraerse. "Algunas terapias para el infarto son eficaces aunque se den después de las seis primeras horas. Sin embargo los tratamientos con células madre que pretenden regenerar el miocardio siguen en fase experimental y todavía no han demostrado su utilidad, ni siquiera en estudios modernos, perfectamente bien diseñados", comenta el doctor Robert Kloner, del Hospital Good Samaritan de Los Angeles, que escribe un editorial que acompaña al artículo (míércoles 1 de marzo).
Fracaso del autotrasplante de células madre tras un infarto
Hay grandes esperanzas en el autotrasplante de células madre en el corazón de pacientes que han sufrido un infarto. Sin embargo, el primer ensayo clínico riguroso realizado no ha demostrado diferencias entre los sujetos que recibieron este tratamiento y los que sólo tomaron suero. A pesar de esta decepción, no se descarta que la técnica pueda ser eficaz en casos de infarto más graves a los seleccionados en esta ocasión. Las células madre han demostrado en incontables estudios su capacidad para transformarse en diferentes tejidos humanos y han revolucionado la medicina moderna. La revista 'The Lancet' acaba de publicar el primer ensayo clínico controlado que intenta demostrar la eficacia del autotrasplante de células madre en el tratamiento del infarto de miocardio. Las investigaciones realizadas hasta la fecha en este sentido hablaban de la capacidad de esta técnica para reducir el tamaño del infarto y mejorar el pronóstico de la enfermedad.
Investigadores de la Universidad de Lovaina (Bélgica) seleccionaron a 67 pacientes que ingresaron con infarto de miocardio. En todos los casos se realizó un cateterismo inicial para dilatar la arteria obstruida, lo que mejora el riego del corazón y disminuye el tamaño del infarto. En las primeras 24 horas todos los pacientes fueron sometidos a una biopsia de médula ósea, que se hace aspirando con una jeringa material del interior del hueso: de aquí es de donde se obtienen las células madre para el autotrasplante. En un siguiente cateterismo, la mitad de los pacientes recibieron una inyección de sus propias células madre en la arteria coronaria que se obstruyó mientras que a la otra mitad sólo se les inyectó un suero con sal. Este sistema tan complejo trataba de averiguar con certeza si la inyección de células madre era capaz de regenerar la zona del infarto, algo que se evaluó mediante diferentes pruebas cuatro meses después. Ni los médicos ni los pacientes conocían si habían recibido la terapia o el suero inactivo, un método que los investigadores denominan 'doble ciego' y que garantiza que los resultados se evalúan con imparcialidad. Una hipótesis refutada La evaluación de la función cardiaca mediante ecografía, resonancia magnética e incluso tomografía de emisión de positrones (PET) a los cuatro meses del autotrasplante no consiguió apreciar diferencias significativas entre el grupo tratado y el control. Este resultado, que puede interpretarse como una decepción, es sin embargo evaluado por el editorial acompañante de forma optimista. En el comentario, el doctor Marc S Penn del Departamento de Medicina Cardiovascular y Biología Celular de la Clínica Cleveland (EEUU), afirma que este ensayo "confirma la viabilidad y la seguridad del procedimiento de inyección intracardiaca de células madre procedentes de la médula ósea del propio paciente". Por otro lado, los propios autores y el editorial opinan que la ausencia de resultados positivos de este ensayo probablemente tenga que ver con el tipo de pacientes seleccionados. En general los infartos fueron relativamente pequeños y afectaron poco al funcionamiento del corazón. Aunque no haya podido demostrarse en esta ocasión, es posible que esta técnica, depurada gracias a este ensayo, sea eficaz en sujetos con infartos más extensos con insuficiencia cardiaca. Se trataría de elegir para este tipo de autotrasplante a pacientes con mayor riesgo a largo plazo. "Por el momento la terapia regenerativa del infarto agudo continúa siendo un sueño pero confío en que consiga en su momento transformar el tratamiento de los pacientes más vulnerables tras un infarto de miocardio", concluye el doctor Penn (El Mundo de Madrid, lunes 16 de enero). |