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Mi vida como párrocco: el primer acto de fe |
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Il Parrocco para DiarioSalud.Net
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martes, 17 de julio de 2007 |
Cada Iglesia, cada religión, tenía su acto, su forma de marketing celestial. Algunas con un pesebre viviente, otras sacando a su Santo en procesión, otras en la cuaresma o en semana santa con las ramas de olivo, otras financiadas directamente desde la Curia. La nuestra no, andábamos cortos de fondos, pero con gran imaginación.
Para resolver este tema con imaginación se me ocurrió que ese año, en un Abril que había venido llovedor, conmemoraríamos el día del El Arca De Noé.
Con la ayuda de un oficial carpintero que trabajaba en la fabrica de ataúdes pusimos manos a la obra.
Sencillamente tomamos un plano de ataúd, multiplicamos las medidas por doce y pronto.
En aquel féretro tamaño carroza de carnaval, fuimos cargando parejas de animales. Gatos,
perros, conejos, cerdos, oveja, carnero, palomas gallinas, cotorras,
tortugas, lagartos, patos, gansos, ñandúes, un par de peces de colores
y mil doscientos cuarenta litros de Merlot Tinto para la eucaristía
diaria.
Además habíamos descubierto que sin ese agregado de litros, más de 1300
kilos de lastre, el arca navegaría mejor y los técnicos me encomendaron ir alijando, lo que en argot marítimo equivale a la acción de ir
alivianando.
En el Arroyo Miguelete que corre detrás de la parroquia teníamos pronta esa Arca-Ataúd, bajo la lluvia me subí como un Noé del siglo XXI firme y templado, a pesar del mareo que me estaba provocando el bamboleo del arca.
La cerraron y empujaron al medio de la correntada en medio de un coro de aleluyas, amenes, cánticos y gritos de “que viva IL Párroco”
El
infierno inicial con tantos animales corriendo por el arca se fue
calmando, o yo me fui acostumbrando a ello a la cuarta semana.
Recuerdo que una noche toqué tierra y al abrir se me escapó un gato, al llegar a la costa voló por los aires.
Tras esa explosión se desató un infernal tiroteo entre Ingleses y argentinos, anoté en mi Bitácora ... trece de Julio de 1982 mal día para llegar a Malvinas !!
Al fin fui rescatado en la Antártida cerca del mar de Roos por un barco pirata que andaba pescando Merluza Negra. Por mi modo de hablar y señas particulares, se dieron cuenta que yo al igual que ellos era uruguayo. Les había costado sacarme del arca con mis treinta kilos de más.
Al llegar al puerto me esperaban mis acólitos y feligreses. Salimos en procesión rumbo a la parroquia, ellos iban cantando: “ Y ya lo ve, y ya lo veee, pa los que no lé tenían fé”
Adelante
iba yo abriendo el camino con mi sotana hecha con las pieles de los
animales, mi corona de caparazón de tortuga, adornada de plumas de pato
y cotorra, mis sandalias de cuero de lagarto y blandiendo mi cetro..
una gran cruz hecha con el fémur de un ñandú cruzado por el de un
cerdo. Me parecía a Robinsón Crusoe, un poco más gordo nada más.
Que dirá El Santo Padre que vive en Roma? IL PARROCCO
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