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tratamiento con medicación a psicoterapia reduce el riesgo a la mitad,
tanto en individuos adolescentes como en adultos de cualquier edad.
Un estudio con
más de 100.000 pacientes tratados por depresión muestra que los
intentos de suicidio disminuyeron durante el primer mes de terapia
cuando está consistió en medicación, psicoterapia o ambas.
Es la conclusión de
un estudio publicado por investigadores de Grup Health (Estados Unidos)
en el "American Journal of Psychiatry", en el cual se muestra que el
patrón es similar en adolescentes y adultos jóvenes que en adultos de
mediana o avanzada edad.
Los resultados de la
presente investigación constituyen una réplica a la alerta emitida en
el año 2004 por la FDA estadounidense, en la que se decía que en
pacientes menores de 25 años con depresión podía aparecer una conducta
suicida al inicio del tratamiento con inhibidores selectivos de la
recaptación de serotonina (ISRS). Aquel anuncio fue motivo de
preocupación para pacientes y sus familias, y su origen estuvo en
ensayos clínicos en los que se observó que los pacientes tratados con
ISRS tenían con mayor frecuencia pensamientos suicidas que los que
recibieron placebo.
El presente estudio
es el primer que ha comparado el riesgo de intento de suicidio antes y
después del inicio de tratamiento no sólo con fármacos antidepresivos
sino también con psicoterapia. Se basa en archivos médicos y
farmacéuticos correspondientes a más de 109.000 pacientes que iniciaron
tratamiento por depresión en Group Health entre 1996 y 2005.
Sus resultados
muestran que los intentos de suicidio fueron el doble entre los
pacientes menores de 25 años que entre los mayores de esa edad. Sin
embargo, se comprobó que el patrón temporal fue el mismo en ambos
grupos de dad, independientemente del tipo de tratamiento recibido, de
manera que los intentos de suicidio fueron más probables durante el mes
anterior al inicio del tratamiento, y se redujeron a la mitad en el
primer mes tras el comienzo de la terapia, con reducciones constantes a
partir de ese momento.
En el estudio
también se observó que hasta los 3 meses antes del inicio del
tratamiento y hasta 6 meses después, los pacientes que recibieron
prescripción de antidepresivos por un psiquiatra presentaron más
probabilidades de intentar acabar con su vida que aquellos que
recibieron la prescripción de sus médicos de cabecera. Entre ambas
situaciones se encontró a aquellos que recibieron psicoterapia
individual de terapeutas no psiquiatras. Según los autores, este dato
se deriva de que los psiquiatras atienden en mayor medida a pacientes
con depresiones graves, que se asocian con mayor frecuencia a
tendencias suicidas, mientras que los médicos de atención primaria
suelen atender a pacientes con formas más leves.
Por otro lado, los
autores subrayan que este estudio no indica que haya tipos de
antidepresivos que incrementen la tendencia suicida, como señalaba la
alerta de la FDA, y que todos los tratamientos evaluados disminuyen el
riesgo de suicidio.
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