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Il Parrocco para DiarioSalud.Net
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sábado, 23 de junio de 2007 |
De haber nacido en Florencia en la época de los Médicis, de Miguel Ángel, de Leonardo, mi abuelo sería un Florentino, pero nació en Florida así que era floridense. Pero era un autodidacta nato, un siete oficios, como en aquellos años solían decir. El tanto te hacía una camisa frita como se planchaba un huevo. < /p>
Y le tocó servir en la Guerra del 1904. Como solía decir: Fui reclutado
a la fuerza, así que salí desertor irregular. Era del 6ª cuando
llamaban al 6ª se daba vuelta el número de la gorra, que por temas de
geometría tridimensional pasaba a ser un 9ª. Así fue salvando la leva.
Pero hubo un día en que tuvo que hacerle frente al destino. Un Sargento
de metro ochenta bigote grueso llamado Efraín Destino Perdido le
preguntó: Qué sabe hacer? De todo un poco le respondió. Muy bien
entonces, será cirujano ....
Que agilidad mi abuelo en sus manos, era una luz amputando. Menos de un
minuto, torniquete cuchilla curva y serrucho, dejar colgajo para cerrar
y ya esta. A los enfermos les ponía un palo en la boca o un trago de
ginebra estirada con agua.
El viejo también se hacia una provisión extra de la misma. Y el láudano
se lo quedaba todo para él. Mezclado con la Ginebra tibia,,
haaaaaaaaay mamita !! Y así terminó adicto. Hasta los adversarios
pedían pasar a sus heridos por las manos amputatorias de mi abuelo.
Después de la guerra puso una peluquería y casi de forma matemática una vez por mes se llevaba en él
Bolsillo derecho de su chaleco..... una oreja para su casa..
Il Parrocco
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