|
La tradición dicta que los bebés, después de amamantar, deben alimentarse con papillas o purés.Ahora, sin embargo, esta costumbre no parece ser tan buena idea.
Según una experta nutricionista, alimentar a los bebés con este tipo de alimentos es antinatural e innecesario.
Gill Rapley, subdirectora de la Iniciativa para los Bebés de UNICEF, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en el Reino Unido, afirma que este tipo de alimentos podría causar problemas de salud en el niño más adelante en la vida.
Según la experta, los niños deben ser alimentados con leche materna (de preferencia) o fórmula, durante seis meses.
Inmediatamente después se les deben introducir alimentos
sólidos para mejorar el control de la cantidad de alimentos que deben
ingerir.
Esto, dice Rapley, evitará que los bebés se vuelvan "delicados" ante la comida.
Otros expertos, sin embargo, afirman que la introducción de sólidos debe ser más gradual.
"Un alimento sólido incorporado después de la leche
materna puede traer alguna dificultad, como una aspiración o
broncoaspiración", dijo a BBC Ciencia Jessica Lorenzo, experta en
nutrición de la Universidad de Buenos Aires y autora del libro
"Nutrición Pediátrica".
"Pero es importante acostumbrar al bebé a nuevas
consistencias antes del décimo mes, para evitar problemas, como
constipación, más tarde en la vida" afirma.
Masticación
Los expertos están de acuerdo en que durante los
primeros seis meses de nacidos los bebés deben alimentarse únicamente
con leche.
Desde 2002 la Organización Mundial de la Salud ha
apoyado las investigaciones que afirman que la leche materna (o la
fórmula cuando no se puede tomar la otra) pueden satisfacer todas las
necesidades nutricionales que el bebé necesita durante sus primeros
seis meses.
Esas mismas investigaciones afirman que alimentar al
bebé con cualquier otro alimento durante esos primeros seis meses
podría diluir el valor nutricional de la leche.
Se piensa, sin embargo que a los seis meses, los bebés todavía no son capaces de poner alimento a su boca y masticarlo.
El hecho, dicen los expertos, es que sí pueden hacerlo y
por lo tanto, alimentarlos con purés podría retrasar el desarrollo de
su capacidad de masticación.
Según Gill Rapley, los bebés a quienes se alimenta con purés tienen poco control en la cantidad de alimento que ingieren.
Y esto, agrega, los hace vulnerables al estreñimiento y
puede aumentar los riesgos de que se vuelvan "quisquillosos" con los
alimentos posteriormente.
Es por eso, afirma la experta, que se les debe dar leche y trozos de alimento sólido que sean capaces de masticar.
Pero tal como señala Jessica Lorenzo, "si bien los
movimientos masticatorios empiezan a partir del sexto mes, no existe la
capacidad de movimientos rotatorios de la mandíbula".
Es por eso -afirma- que los sólidos deben introducirse gradualmente en "la ventana crítica" que existe hasta el décimo mes.
"Si se hace una incorporación tardía -después del 10º
mes- entonces sí puede traer esos problemas como constipación o la
incapacidad para masticar".
Industria
Lo cierto, dicen los expertos, es que todos los bebés
son diferentes y mientras unos puedan ser capaces de masticar a los
seis meses, otros quizás no han obtenido las habilidades motoras
necesarias para hacerlo.
Esto, dicen, podría ocasionar que el bebé arroje el alimento de su boca.
"Existe el llamado reflejo de protusión de la lengua que es la
tendencia que tiene el chico a sacar la lengua ante cualquier cosa que
se exponga en la boca", dice Jessica Lorenzo.
Éste es el movimiento que el bebé hace para amamantarse, por lo que todo lo sólido que reciba en la boca lo va a escupir.
"Por eso es importante hacerlo de manera gradual e ir incorporando lo que llamamos semiblandos o semisólidos", señala.
Ambas expertas responsabilizan a la industria de
alimentos por convencer a los padres de que deben dar a sus bebés
alimentos en puré.
"Todos estos purés, colados, picados, y papillas que han
aparecido en el mercado han hecho que las madres se hayan volcado más a
ellos", dice Jessica Lorenzo.
"Pero también está la cuestión práctica, porque el
estilo de vida de las madres no les da tiempo ya de alimentar a los
niños y son terceras personas los que alimentan a los bebés por primera
vez", afirma.
Lo importante, señala la experta es saber que "no debe haber un esquema rígido para la alimentación complementaria".
"La evolución y la rapidez con la que uno modifica la alimentación de un bebé la marca el niño y la familia".
"Pero el décimo mes debe ser el punto de partida crucial
para que al año pueda estar incorporado a la mesa familiar y en
condiciones de comer lo mismo que un adulto", concluye Jessica Lorenzo.
Comentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |