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Mientras el número de cibernautas en el mundo se sigue multiplicando
-las últimas estimaciones locales cuantifican, sólo en nuestro país,
más de diez millones de usuarios-, el debate sobre la legitimidad de la
información médica destinada a un público no médico sigue vigente.
¿Qué buscan los usuarios en la Red cuando su salud está en juego? ¿Cómo
interpretan lo que leen? Entre los estudios internacionales que indagan
la conducta de los healthseekers
o buscadores de información sobre salud, se destaca uno de la Health
and the Net Foundation, institución centrada en Estados Unidos que
viene estudiando el fenómeno desde hace años.
Su noveno y último informe anual es estrictamente mundial, ya
que indagó a 2000 usuarios de todo el planeta, América latina incluida.
De él surge que quienes hacen de la Web una plataforma de
información médica pretenden educarse en temas que comprometen su
salud, suplementan a través de Internet la información proporcionada
por sus médicos o buscan una segunda opinión virtual que confirme o no
la opinión profesional.
El estudio también revela una creciente población de pacientes
que discute en la consulta la información médica y valora este plus
como una posibilidad de mejorar la relación médico-paciente, y esperan
del profesional una guía para ordenar las rutas potenciales por un
mundo cibernético amenazadoramente gigantesco, que no permite
discriminar, mediante estrategias de marketing visualmente seductoras,
la paja del trigo.
La pregunta insistente, sin respuesta definitiva, es si el fenómeno del paciente informado amenaza a la consulta médica.
Buscadores imperfectos
"El acto médico implica revisar al paciente detenidamente,
escucharlo, integrar los resultados de todo lo anterior con sus
conocimientos y experiencia, hasta alcanzar un diagnóstico final que
lleve a proponer las conductas o tratamientos adecuados, y a explicar
sus consecuencias posibles", opina Hugo Milione, médico clínico y
director médico para América latina de Prous Science, empresa
internacional que produce información médica y contenidos para
pacientes.
Convencido del valor de la información para pacientes como
fuente de conocimientos que refuerzan los datos ofrecidos por el
médico, Milione se opone terminantemente a quienes suponen que "el
doctor Internet" puede suplantar al médico real.
"El día que se descubra un buscador en Internet que responda a
todas las características nombradas, el médico o la consulta médica
podrían ser reemplazados -dice Milione-; mientras tanto, toda decisión
que se tome en relación con cualquier problema de salud que no incluya
todo lo anterior es una irresponsabilidad de consecuencias
imprevisibles."
Aunque imprevisible, la aplicación autodidacta de la
información extraída de Internet no siempre es negativa: ajena a los
academicismos médicos, Flor Aguerreberry, de 14 años, fue capaz de
convertir un calambre en una pierna durante una clase de natación en el
detonante de una virtual metamorfosis. En apenas unas horas, la
computadora pasó de ser fuente de chateo y fotologs a virtual
diccionario médico.
Cuando su madre le anunció que tenía hora en el traumatólogo,
la adolescente autodidacta fue sintética y gráfica: "No es necesario:
con un kiwi por día compenso la falta de potasio".
Y así fue: ninguna contracción muscular dolorosa volvió a
interrumpir sus clases de natación. Al parecer, la salud también navega
por Internet.
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