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Los adultos mayores
que beben cantidades moderadas de alcohol rendirían físicamente mejor
que los que evitan la bebida por completo o abusan de ella, según un
estudio que publica “Journal of the American Geriatrics Society”.
Los bebedores
moderados tienden a ser más sanos en general que los no bebedores o los
bebedores con problemas, señala el equipo dirigido por la Dra. Peggy M.
Cawthon, del California Pacific Medical Center en San Francisco
(Estados Unidos). Existe también evidencia de que beber con moderación
reduciría la inflamación.
El equipo comparó
las limitaciones funcionales, el rendimiento físico y los antecedentes
de consumo de alcohol de 5.962 hombres mayores de 65 años, a los que
clasificó en cinco categorías. Los que tomaban cinco o más copas la
mayoría de los días fueron considerados con antecedentes de consumo
excesivo sostenido, mientras que los que respondían positivamente a un
cuestionario utilizado para diagnosticar el alcoholismo fueron
clasificados como bebedores con problemas. Los bebedores moderados
fueron aquellos que consumían entre siete y 20 copas semanales,
mientras que los bebedores intensivos fueron los que bebían 21 o más
copas por semana. Los abstinentes formaron el último grupo.
Según los
investigadores, los bebedores moderados rindieron entre un 3 y un 5%
mejor en las pruebas de funcionamiento físico que los no bebedores,
mientras que las calificaciones para los bebedores intensivos fueron
casi las mismas que para los abstinentes. Estos últimos fueron los más
propensos a informar limitaciones físicas para realizar las actividades
diarias, como caminar, subir escaleras y realizar las tareas pesadas
del hogar. Los consumidores de grandes cantidades de alcohol fueron
algo más propensos que los abstinentes a sufrir esas limitaciones.
Los bebedores leves
a moderados, es decir, los hombres que bebían entre 7 y 14 copas
semanales, fueron los menos propensos a tener limitaciones funcionales
y tuvieron un 38% menos de riesgo de sufrir esos problemas que los no
bebedores.
Los investigadores
consideran necesario realizar más estudios para determinar cómo el
consumo de alcohol en el tiempo afecta la forma en que la funcionalidad
cambia con la edad.
Journal of the American Geriatrics Society 2007;55:212-220
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