|
Lejos de la explicación freudiana, un trío de científicos argentinos
residentes en los Estados Unidos acaba de encontrar una relación causal
que explicaría la génesis de la esquizofrenia. Según Gabriel Corfas,
Patricio O Donnell y Daniela Brunner, el cuadro psicótico podría
generarse a partir de defectos en la materia blanca del cerebro
(mielina), tejido al que tradicionalmente no se le daba más
trascendencia que la de aislamiento de los axones, estructuras
neuronales responsables de transmitir las señales eléctricas en el
cerebro.
El trabajo, realizado en ratones, acaba de publicarse en Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), una de las más prestigiosas revistas científicas.
"Antes se pensaba que la glía, un tipo de células del sistema nervioso,
servía como soporte o tejido conectivo para las neuronas. Ahora vemos
que estas células desempeñan importantes papeles en el desarrollo y
mantenimiento del sistema nervioso -afirma Corfas, desde su laboratorio
del Children s Hospital Boston-. Es más: se calcula que en el cerebro
hay entre una y diez veces más glía que neuronas. Hoy se las ve más
como socias que como «subalternas», ya que no hay sistema nervioso
central ni periférico sin glía."
El científico argentino, profesor de la Facultad de Medicina
de la Universidad de Harvard, venía estudiando desde hacía quince años
unas moléculas llamadas neuregulinas.
Estaba interesado en saber cuál es la función de una
neuregulina en la formación de la materia blanca, ya que distintos
experimentos habían arrojado resultados contrapuestos.
Para averiguarlo, Corfas y colegas decidieron crear un ratón
modificado genéticamente en el que los receptores para neuregulina en
los oligodendrocitos (células de la glía que forman la mielina en el
sistema nervioso) estuvieran bloqueados.
"Cuando estábamos empezando, un estudio hecho en Islandia
demostró que la neuregulina regulaba la susceptibilidad de
esquizofrenia -cuenta Corfas-. Entre las diferentes versiones
[haplotipos] del gen [que la sintetiza], hay una que se encuentra con
más frecuencia en esquizofrénicos, de lo que se concluye que da
susceptibilidad a la enfermedad."
Dado que estudios de resonancia magnética nuclear y
microscopía electrónica post-mortem habían demostrado que las personas
con esquizofrenia tienen la materia blanca alterada, el científico se
preguntó si estos ratones podrían servir para investigar si la
neuregulina contribuía a la esquizofrenia a través de su función en la
mielina.
La primera constatación de que la hipótesis era acertada fue
que, en los ratones que carecían de receptores para neuregulina el
cerebro tenía más oligodendrocitos, pero cada uno era más pequeño y
producía menos mielina que lo normal; y la conducción de las señales
eléctricas en los nervios era más lenta. Esto último sugería que la
información fluía de una manera defectuosa entre un centro del cerebro
y otro.
Qué dijeron las pruebas
"Entonces, decidimos mirar qué pasaba con el comportamiento
-explica Corfas-. Encontramos, por ejemplo, que cuando los ratones
mutantes exploraban un ambiente novedoso, se habituaban; es decir,
dejaban de explorar, más rápido que los normales. También exhibían
mayor ansiedad y problemas en las interacciones sociales.
"Para medir la ansiedad, usamos diversos tests -dice el
investigador-: uno consiste en observar su comportamiento en un
laberinto elevado con forma de cruz en la que uno de los ejes tiene
paredes y el otro, no. Si los ratones pasan más tiempo de lo normal en
la parte cerrada, se lo interpreta como un síntoma de ansiedad, porque
si se les dan antiansiolíticos, van a la parte expuesta. Los ratones
modificados pasaban más tiempo entre paredes. De la misma manera, en
otros ensayos en los que medimos cómo exploraban un nuevo ambiente,
observamos que estaban más en el centro que en la periferia, otro
comportamiento que se interpreta como una señal de ansiedad."
A partir de estas evidencias hicieron un test más específico:
midieron en los animales la sensibilidad a la anfetamina. Este
estimulante que puede producir fenómenos psicóticos afecta el sistema
dopaminérgico, y se sabe que los esquizofrénicos tienen alterada la
sensibilidad a esta sustancia. "En los ratones mutantes vimos que la
sensibilización está muy aumentada, lo que sugiere que tienen problemas
en el sistema dopaminérgico, igual que los esquizofrénicos."
Según el científico, con este estudio pudieron demostrar que
alcanza con alterar sutilmente la materia blanca del cerebro para
producir cambios en la función de las neuronas de formas similares a
las alteraciones que ocurren en enfermedades psiquiátricas.
"Nuestro trabajo -concluye- ofrece sólida evidencia de que los
cambios en la materia blanca pueden ser causantes de enfermedad
neuropsiquiátrica. Y esto no sólo es válido para la esquizofrenia, sino
también para el trastorno bipolar y el autismo."
Comentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |