La terapia con agujas consigue efectos a corto
plazo en los pacientes con artrosis, pero todavía no existen evidencias
de que estos beneficios se mantengan una vez que cesa el tratamiento.
Estas son las conclusiones de un artículo publicado en 'JAMA' que, a través del caso de una paciente, revisa las evidencias con que cuenta esta terapia. Como muchas personas de su edad, la señora A, de 60 años, sufre
dolor de rodilla desde hace ocho. Ya había tenido problemas en la
articulación hace tiempo, por una lesión de menisco mientras esquiaba,
pero actualmente sus molestias se deben a una artrosis. "Mi dolor de rodilla me impide ser tan activa como realmente me gustaría", lamenta.
En el artículo publicado esta semana en la revista 'JAMA', esta
paciente y su médico plantean una pregunta a la que se enfrentan muchas
personas con artrosis: ¿funciona?, ¿cómo?, ¿se mantienen sus efectos a
largo plazo?, ¿compensa el gasto?
Tras analizar las evidencias al respecto, Brian Berman, médico de
familia y director del Centro de Medicina Integral de la Universidad de
Maryland (EEUU) concluye: "Yo le recomendaría que probase una tanda de tratamientos de acupuntura,
aunque primero puede interesarle comprobar si su compañía de seguros
cubre su plan [si uno se lo paga 'de su bolsillo', puede costarle de 50
a 90 euros por sesión]. La acupuntura le proporcionará alivio a corto
plazo, aunque no tengo buenas noticias para su impacto a largo plazo".
Según la Medicina china, al colocar las agujas en determinados
puntos a lo largo del cuerpo, la terapia consigue desbloquear el flujo
o energía vital (Qi) que recorre el organismo. La medicina occidental
también ha encontrado algunos mecanismos que explican los efectos de la
acupuntura: se ha visto que activa la liberación de neuroquímicos en el
sistema nervioso central, estimula los nervios periféricos en los
músculos e induce la dilatación de vasos periféricos, aumentando el
flujo sanguíneo...
Una reciente revisión, que evaluaba 13 rigurosos ensayos acerca de
esta terapia, constataba que las agujas tienen efectos (moderados o
medios, según el trabajo) sobre la artrosis, tanto en la intensidad del
dolor como en la movilidad de los pacientes. Sin embargo, las
conclusiones a más largo plazo no son tan claras. Los ensayos
realizados han mostrado que la terapia resulta segura, siempre que se
eliga un acupuntor acreditado.
Consejo
Por eso, los especialistas abogan porque el tratamiento de la
artrosis se base en varias terapias (complementarias, ejercicio,
fármacos...): "La mayoría de los tratamientos disponibles tiene
efectos pequeños y diferentes tratamientos empleados al mismo tiempo
pueden proporcionar mejorías crecientes", explican.
Berman tiene, así, algunos otros consejos para la paciente: "Aunque
es una mujer muy activa, la señora A no sigue un régimen de ejercicios
diseñado para abordar sus problemas de rodilla, en especial un programa
para fortalecer sus cuádriceps. Sobre todo durante las etapas iniciales
de la terapia física, en las que su dolor puede aumentar, la señora A
puede considerar tomar paracetamol o antiinflamatorios".
El especialista también le aconseja que siga utilizando una
rodillera cuando juegue al tenis o esquíe, "pues estas actividades
podrían agudizar el dolor y acelerar el empeoramiento de su artrosis".
Más dudas sobre los fármacos protectores de cartílago
La señora A también utilizó durante un tiempo glucosamina y
condroitin, dos productos (comercializados como suplementos en EEUU y
como fármacos en España) a los que, además de efectos analgésicos, se
les atribuyen efectos sobre la degeneración del cartílago. A la
paciente se lo habían recomendado y lo empleó ocasionalmente, con
buenos resultados. Sin embargo, no fue constante y los síntomas
reaparecían.
"Aunque la evidencia que avale su eficacia es débil, podría
considerar tomarlos en una base continua", sugiere Berman. Sin embargo,
cada vez son más débiles las evidencias que avalan estos tratamientos.
Esta misma semana, una revisión publicada en 'Annals of Internal Medicine' sugiere que condroitin tiene unos efectos escasos o nulos sobre los síntomas de la artrosis de rodilla y cadera.
El trabajo se basa en los datos de 20 ensayos clínicos realizados
sobre el tema, con unos 3.800 participantes. Los supuestos beneficios
de este producto se limitaban a los ensayos de peor calidad, como
aquellos en los que los pacientes sabían qué tratamiento estaban
recibiendo.
Aunque los autores consideran que su consumo debería desaconsejarse,
los editorialistas coinciden con Berman: "Si los pacientes dicen que se
benefician del condroitin, no veo problema en recomendarles que lo consuman mientras perciban beneficio".
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