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Varios han sido los médicos uruguayos que a su tarea profesional
agregaron una actividad literaria; incluso en algunos la litarutura terminó por absorber
totalmente su personalidad.
No llegó a tanto en el caso de Leopoldo Thévenin, pues en su
lamentable breve existencia repartió el tiempo equitativamente entre ambas vocaciones.
Su labor literaria fue en su mayor parte de carácter periodístico,
aunque al final de su vida, luego de unos ensayos teatrales, había iniciado la redacción
de una novela.
Ambos aspectos de su personalidad se fueron desarrollando
simultáneamente, pero su inclinación por el periodismo se manifestó ya desde los
tiempos de estudiante liceal.
En suma, Leopoldo Thévenin fue una figura con caracteres propios
bien definidos en sus dos personalidades simultáneas.
Como médico tuvo el mérito de haber sido uno de los primeros
especialistas radiólogos. Su consultorio particular fue una de las clínicas
radiológicas iniciales en Montevideo. Mérito mayor aún le cabe por haber fundado el
Servicio de Radiología en el Hospital Maciel.
Como escritor, su tarea fue predominantemente periodística. Pero
dejó escritas además dos obras teatrales; y había comenzado la redacción de una novela
que la muerte dejó trunca.
Ganó así, no obstante la brevedad de su vida - 33 años-, un
sólido y notorio prestigio.
Por su actividad profesional, su nombre quedará vinculado al la
fundación del Servicio Radiológico en el Hospital Maciel.
Por su obra literaria, puede afirmarse que el seudónimo M.
Perrichon ocupará sin duda un lugar destacado en la historia del periodismo nacional.
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