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Lograr que los hijos actúen libremente es una tarea diaria. Verdad, responsabilidad y relación consiguen libertad.
Situaciones límite.
"El hombre puede conservar un vestigio de la libertad espiritual, de
independencia mental, incluso en las terribles circunstancias de
tensión psíquica y física", escribió el psiquiatra Víctor Frankl quien
desarrolló su teoría a partir de sus experiencias en los campos de
concentración.
El auténtico educador.
Es aquel que no se hace imprescindible para el educando, "sino el
que sabe hacerse cada vez menos necesario (de acuerdo con la edad del
hijo o del alumno)". Es quien estimula al educando para que vaya
perfeccionando su capacidad de dirigir su propia vida, Gerardo
Castillo, doctor en Ciencias de la Educación.
Inteligencia y voluntad.
La inteligencia nos muestra la verdad y a través del conocimiento
reconocemos lo que es bueno. La voluntad nos moviliza, nos pone en
acción para adquirir ese bien.
En síntesis, la inteligencia ayuda a la persona para que pueda conocer la verdad, y la voluntad es la que nos mueve a quererla.
LLa Navi
Inés tiene 17 años y se ha empecinado en hacer lo que quiere. Dice
que ya es grande, que no se metan en su vida, que no tiene por qué dar
explicaciones a nadie. En fin, quiere hacer su vida. Además, le gusta
copiar lo que hacen sus amigas o lo que ve en la televisión. Si se mete
en problemas acude a sus padres para que carguen con las consecuencias
y en caso de haber hecho algún daño a alguien, pide que lo remedien.
Inés defiende su libertad de hacer lo que quiere, pero ¿es realmente
libre?.
En el portal "mujernueva.org", la definición de libertad se resume en tres palabras: Verdad, responsabilidad y relación.
Verdad: "La libertad no es un valor absoluto, está al servicio de lo que nos perfecciona como seres humanos".
Responsabilidad: "Toda verdadera libertad asume las consecuencias de sus actos".
Relación: "No nos encontramos solos ni separados de los demás. Junto a nosotros hay otras tantas libertades individuales".
De acuerdo a la definición mencionada, Inés no es libre, porque el
hecho de hacer lo que quiere no implica hacer el bien. No es
responsable de sus actos y en su obrar no mide si las consecuencias
perjudican o no a otras personas.
En este sentido, los padres deben trabajar mucho desde que sus hijos
son pequeños, ya que lograr que obren libremente no es un trabajo menor
y no se hace de un día para el otro. Se enseña de a poco, día tras día.
Cuando los niños son preescolares, se les puede enseñar a no pegar a
sus amigos, a mostrarles el daño que les hacen, y si le pegan o
lastiman, es bueno enseñarles a pedir perdón.
A medida que los hijos crecen, los ejemplos son más complejos. Por
ejemplo, cuando los hijos son adolescentes es fundamental enseñarles a
pensar, a razonar antes de tomar una decisión, a medir sus
consecuencias y a estar dispuestos a hacerse cargo de la opción que
toman.
En el momento que el joven está enojado o contrariado, por lo
general, no es buen momento para dialogar con él, salvo que lo que esté
en juego pueda acarrear consecuencias graves. Lo mejor es ir tomando la
confianza del hijo y favorecer un ambiente adecuado para el diálogo. Un
ejemplo fácil para que el hijo se pueda sentir identificado es hablar
sobre una película, un caso del informativo, etc.
En estos casos más que ponerse el gorro de catedrático, lo mejor es
escuchar o plantear una situación y luego entablar un diálogo a base de
preguntas. Esta es una herramienta fundamental para incentivar a que el
hijo piense, razone.
A modo de ejemplo, si se habla sobre la ropa que está de moda. A
raíz de ello, y teniendo un conocimiento previo de lo que suelen usar
las chicas a determinada edad, preguntarles: ¿que te parece que las
chicas usen ropa muy ajustada? ¿Con qué ojos miran los chicos a esas
chicas?. ¿Es una buena forma de atraer a los chicos?. ¿Te valorarán por
quien eres, o sólo por tu cuerpo?
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