Caritat concibió una campaña nacional para conseguir recursos
económicos que permitieran sustituir el viejo pabellón de madera por un área
hospitalaria moderna, funcional y hermosa, para mejorar la asistencia de los niños
lisiados del país, que tendría un profundo contenido social y humano. Se dirigió al
periodista Dionisio A. Vera Yparraguirre (DAVY), columnista del diario El País, autor de
artículos muy leídos, al abordar temas de actualidad, ligeros y ágiles y con amplio
contenido social. Le dirigió una carta que finalizaba con: "Viene a jugar en nuestro
cuadro o lo vamos a buscar?".
DAVY no solo lo acompañó sino que se transformó en el gran
propagandista de una intensa y resonante campaña en favor del niño lisiado. El diario El
País ofreció sus páginas y locales para esta nueva acción. Escribió el Dr. Francisco
de Castellet:
..." La Cruzada impactó todos los sectores sociales del
país y se consiguío un muy importante aporte económico que permitío completar una
planta física adecuada, construyéndose tres pisos de internación y piso departamentos
quirúrgicos. Pero para el equipamiento y para disponer del personal necesario para su
funcionamiento, los recursos no alcanzaron. La Cruzada se reactivó, dirigida por personas
de viva sensibilidad y responsabilidad social, recobró un nuevo impulso y logró reunir
el dinero necesario para acondicionar el edificio, completar el equipamiento y reunir
personal activo y competente. Llegó a la organización ejemplar que hoy expone ese
servicio, incluso con una escuela con clases de primero a sexto grado...".
Generó un impacto enorme el equipo uruguayo campeón mundial de
fútbol en Maracaná, Brasil, en 1950, siempre capitaneado por Obdulio Varela, que
recorrió el país jugando con equipos locales a beneficio de la Cruzada. No menor fue el
que generó la venida de aquel equipo brasileño, con su legendario guardameta Barbosa,
que amistosamente reprodujeron el cotejo de Maracaná en el propio estadio Centenario.
" En 1962 La Cruzada obtuvo oficialmente el reconocimiento
de su personería jurídica y es soporte permanente -en lucha que no puede ni debe
detenerse- del Servicio Ortopedia, denominado ahora "Centro de
Recuperación de Niños Lisiados y Ortopedia"
Encargado por el MSP de organizar la lucha contra la Parálisis
Infantil en Salto y el tratamiento de los pacientes, desde 1950 concurrió reiteradas
veces al Hospital de Salto en el cual, desde el Servicio de Cirugía a cargo del Dr.
Carlos Forrisi, dirigió la asistencia hospitalaria de los niños lisiados de aquel
departamento y los limítrofes.
En la década de 1950, el virólogo estadounidense Albert Sabin
desarrolló una vacuna oral con virus vivos atenuados contra la poliomelitis. Esta vacuna
sustituyó a la vacuna inyectable con el virus inactivado desarrollada por Jonas Salk y
que hasta entonces era la única forma de prevenir la poliometitis. Esta impactante
creación venció a la poliomelitis. Los casos fueron dismunuyendo progresivamente en el
país, hasta, prácticamente, desaparecer.
El Centro, entonces, pudo dedicar más atención a los pacientes
discapacitados por afectaciones del sistema nervioso central. Caritat ya había
incursionado en estas afecciones, lo que le había permitido elaborar su trabajo "El
Niño espástico y sus problemas".
En las nuevas condiciones que permitía el Centro se organizó un
equipo multidisciplinario que desarrollaba actividades de ortopedia y rehabilitación en
los pacientes afectados por estos problemas neuropediátricos. Caritat fue el guía
indiscutible de aquel movimiento social, supo reunir a su lado a un importante grupo de
personas de un profundo sentido moral, filántropos de sensibilidad generosa y de
participación activa y efectiva en la búsqueda del fin propuesto: dignificar la
asistencia del niño lisiado, aumentando sus posibilidades de recuperación física y
social. Fue un real ejemplo de solidaridad humana, con la participación permanente, entre
otros del Sr. Manuel Díaz Bolón, del Dr. Francisco De Castellet y del maestro Humberto
Di Leone.
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