Era un hombre hogareño, que administraba su trabajo y su familia. Su
vida era tranquila y sedentaria, pues la mayor parte del tiempo libre de obligaciones
profesionales no familiares lo transcurría escribiendo o estudiando.
La mayoría de sus trabajos muestran el avance de la medicina y principalmente destaca
semblanzas de médicos nacionales, tópico que abarca discursos en homenaje a sus
profesores más preciados, amigos y también noticias necrológicas. Incluye además
iconografías médicas, rememorando figuras científicas nacionales en tiempos de
estudiante en la Facultad de Medicina, así como ensayos sobre la vida y obra de hombres
que forjaron la cultura médica de nuestro país.
Realiza una completa reseña histórica sobre los
comienzos de la medicina nacional, las instituciones mutuales y los consultorios médicos,
el surgimiento de la Facultad de Medicina (Uruguay), ilustrando remembranzas de los
primeros cursos, los iniciadores, primeros decanos, docentes, cátedras y estudiantes.
Escribió también bosquejos de personalidades médicas extranjeras, en homenaje a
científicos que conoció cuando fuera becado en Paris y cuando viajó por América por
intermedio del Instituto Interamericano del Niño. Redactó datos biográficos de
científicos que se destacaron en esa área, los que conoció a través de la lectura y
visita de lugares históricos.
Sobre la historia de la medicina universal publicó
sendos artículos acerca de la evolución cronológica del ejercicio de la medicina, las
grandes creaciones científicas, universidades, institutos y comentarios biográficos de
clásicos de la historia de la medicina.
La mayoría de sus artículos no médicos publicados
hasta el año 1938 fueron incluídos en su recordado libro: "Por los senderos de la
medicina", publicado en Montevideo en 1938.
Debe ser considerarlo más que un historiador, un
prolijo y perspicaz recolector de datos que lo definen cómo el cronista médico uruguayo,
cronista meticuloso y veraz, que ha contribuido a salvar noticias y documentos de un
inestimable valor.
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