En breve, los pediatras uruguayos comenzarán a aplicar los nuevos
patrones internacionales de crecimiento infantil desarrollados y desde
ahora recomendados por la Organización Mundial de la Salud para
lactantes y niños menores de cinco años. Los médicos especializados en
niños seguirán midiéndolos, pesándolos y controlándolos con el mismo
detalle que antes, pero las nuevas tablas permitirán detectar con más
facilidad problemas como la desnutrición o la obesidad. Tal como
explicó Gonzalo Giambruno, presidente de la Sociedad de Pediatría del
Uruguay, otros de los problemas sobre los que se arrojará nueva
luz es el de la baja talla.
"No es que cambie todo, sino que el sistema se hace más perfecto", agregó el pediatra, quien aclaró que se seguirá utilizando el concepto de percentil, bien conocido por madres de niños pequeños.
Uruguay siempre aplicó los parámetros recomendados por la OMS; esas curvas -que son las que todos los pediatras uruguayos utilizan en sus consultas- se basaban en estudios realizados exclusivamente con niños estadounidenses durante la década de los 70. Tal como explicó la experta Chessa Lutter, asesora de la OMS que estuvo recientemente en Uruguay para presentar las nuevas curvas, los parámetros que ahora se sustituyen se basaban en niños mayormente alimentados a base de fórmula. Ahora, muy por el contrario, se considera que una de las condiciones ideales de crecimiento infantil es la alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros seis meses, que luego debe continuarse pero combinada con alimentos complementarios.
Otra de las desventajas de los antiguos parámetros es que tenían un origen étnico homogéneo. Como consecuencia de tales contras, la OMS evaluó hace un tiempo que ya no eran adecuados para seguir con exactitud el crecimiento de niños pequeños, sobre todo porque podían dificultar el manejo óptimo de la alimentación, aumentando así el riesgo de mortalidad. Además, se estimó que esas curvas también podían dar lugar a cálculos equivocados de estimación de desnutrición y obesidad.
Luego de detectadas las debilidades del sistema, la organización comenzó el proceso de investigación para construir curvas más adecuadas y para eso eligió centros en todo el mundo. Antes definió las características de lo que llamó "crecimiento ideal": lactancia materna, alimentación complementaria, agua, saneamiento y vivienda, madres no fumadoras, inmunizaciones al día y cuidado pediátrico rutinario.
El proceso de cambio en la OMS comenzó en los 90 y culminó, luego de más de seis años de estudios, en 2004. Durante ese tiempo se estudió la evolución de niños en seis centros considerados modelos, localizados en todos los continentes: Brasil (Pelotas), Estados Unidos, Ghana, India, Noruega y Omán. Todos los lactantes y niños que participaron en la investigación se seleccionaron en base a esas condiciones óptimas para el crecimiento definidas previamente por la organización.
El resultado luego de analizar los datos confirmó que no importa dónde nazca un niño, ni tampoco su carga genética o étnica, ya que si recibe una atención basada en esos parámetros óptimos desde recién nacido, podrá desarrollarse bien. Es decir, bajo determinadas circunstancias -que sin embargo no están presentes en todos los países- un niño de Ghana podría crecer igual de bien que uno de Estados Unidos, Noruega o Brasil.
OBESOS Y DESNUTRIDOS. Puede considerarse que ambos extremos están en cada punta de una escala y, sin embargo, en países como Uruguay se presentan ambos con frecuencia, destacó Giambruno. Incluso la propia pobreza a veces acarrea obesidad; harinas en exceso y otros alimentos hipercalóricos -que además suelen ser los más baratos de la canasta familiar- determinan que un niño pueda ser obeso y sin embargo también tenga déficit nutricionales.
Tal como explicó el médico, el nuevo sistema sigue poniendo énfasis en la importancia de que el crecimiento sea sostenido. "Lo esencial es que un niño que nace con un peso promedio, digamos de tres kilos y medio, siga creciendo de forma pareja todos los meses; gráficamente se ve como una flechita que sube pero sin cambios abruptos".
Para lograr tal crecimiento es necesario considerar todos los elementos de calidad antes mencionados, entre ellos uno que no siempre se cumple a rajatabla en Uruguay: la visita al pediatra con una periodicidad ya establecida. El programa de control de niños define una serie de chequeos muy exigentes que, sin embargo, "no toda la población cumple ya sea por problemas económicos, culturales o sociales", dijo Giambruno.
Así, el pediatra debe ver al niño en el momento del nacimiento, a lo que se suma otro control antes de los diez días de nacido, el siguiente al mes y luego uno por mes hasta el año de vida. En el segundo año de vida las consultas se distancian cada tres meses y, en adelante, la recomendación es llevar al niño al pediatra dos veces por año.
Uno de los elementos que se controlarán con más fuerza a partir de la aplicación de los parámetros de crecimiento de la OMS es la posibilidad de baja talla de un niño, una categoría que surge de la relación entre talla (altura) y edad del pequeño. El nuevo carné nacional incluirá entonces tres curvas: una que relaciona peso con edad, una segunda que compara talla con peso y la tercera que une talla con la edad.
Para Giambruno, además, lo fundamental de estos nuevos parámetros de crecimiento es que hacen gran hincapié en las condiciones ideales que, si se dan, aseguran un camino de salud para los pequeños. "Un tema por el que estamos peleando mucho en Uruguay es no sólo la cantidad de nutrición que necesita un niño, sino también la calidad, porque el alimento también tiene que ver con el juego, con la enseñanza y con los afectos", explicó el pediatra.
La noticia esperanzadora es que Uruguay tiene buenas chances de cumplir tanto con controles como con la nutrición necesaria, "porque tiene una estructura que se puede mejorar, pero que de base no está mal. Los alimentos, además, no siempre implican dinero sino a veces estrategias alimentarias simples y no necesariamente más caras, algo en lo que ya están trabajando el PNUD y Unicef junto con el Ministerio de Salud", dijo Giambruno.
"Lo esencial es que un niño crezca parejo, que la flechita suba pero sin cambios abruptos"
Chequeos regulares para crecer bien
La insistencia de la Sociedad de Pediatría del Uruguay y de los pediatras en general para que se respete el calendario de visitas al pediatra fundamentalmente en los cinco primeros años de vida y aun con mayor rigor en el primer año, se relaciona directamente con los riesgos de mortalidad de los niños.
Tal como explicó el presidente de la sociedad, Gonzalo Giambruno, la continuidad del control es lo que hace que los índices de mortalidad infantil sean tan diferentes según los barrios de Montevideo; así, las cifras más bajas se registran en Punta Carretas, Pocitos o Carrasco, lugares en los que los índices pueden compararse con los de los países más desarrollados del mundo. En la misma ciudad, con unos pocos kilómetros de distancia, otros barrios con poblaciones socioeconómicamente desfavorecidas registran números mucho más altos. La misma desigualdad se registra entre departamentos.
Pero no sólo la mortalidad preocupa a los médicos, sino también la llamada morbilidad, que es la tendencia a que un niño sea internado por diferentes afecciones. El panorama de un menor sano se completa con una adecuada salud mental, un dato que también se considera en el conjunto de patrones recomendados por la OMS.
Es que, dijo Giambruno, el pediatra sigue controlando los clásicos signos de buen desarrollo. A grandes rasgos, las conductas esperadas de los más chiquitos son: a los tres meses la mayoría de los bebés sostienen la cabeza, siguen la mirada y sonríen. A los seis meses, se puede sostener sentado con ayuda, tomar objetos con la mano, intenta imitar sonidos y reconoce a una persona. A los nueve ya puede gatear, pararse con ayuda, tomar objetos con pulgar e índice e incluso interesarse por su imagen en el espejo. Cuando el bebé cumple un año es probable que ya camine, aunque todavía con ayuda, además de entender cuando se le dice "no" e incluso dar un objeto cuando se lo pidan. En el cumpleaños número dos a sus habilidades agrega el correr y el habla, entre otras.
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