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Investigadores advierten que la manipulación genética podría pronto convertirse en una manera difícil de detectar para los atletas hacer trampa
Justo a tiempo para las Olimpíadas de
Invierno, los científicos advierten sobre una nueva especie de agentes
para mejorar el rendimiento que usan tecnología de punta y que podrían
ser particularmente difíciles de detectar. Algunos
investigadores ya están lidiando con planteamientos de atletas y
entrenadores que desean saber si pueden modificar los genes para
mejorar la resistencia o la masa muscular, para acelerar la curación de
lesiones o para alterar la percepción del dolor, según un artículo que
aparece en la edición del 5 de febrero de la revista Science. "Si
el investigador dice que no está listo para su uso en humanos y que
debe primero pasar por ensayos clínicos, la respuesta del entrenador es
que tal vez pueda usar a su atleta como sujeto humano", comentó el
coautor del artículo Mark Frankel, director del programa de libertad
científica, responsabilidad y ley de la American Association for the
Advancement of Science, una organización sin fines de lucro en
Washington, D.C. El "dopaje génico" no sólo es hacer trampa,
sino que podría ser peligroso, advirtió Frankel. La alteración genética
se considera altamente arriesgada y experimental, y nadie sabe qué
consecuencias puede tener si el efecto deseado se sale de control. "Estamos
preocupados", aseguró Frankel. "Pensamos que los tipos de avances que
suceden en el frente médico para tratar varias enfermedades o incluso
lesiones serán adoptados y probados por los atletas y sus entrenadores
que buscan la próxima ventaja competitiva". La Agencia Mundial
Antidopaje conoce muy bien el potencial de atletas genéticamente
modificados, señaló el Dr. Theodore Friedmann, director del programa de
terapia génica de la Universidad de California en San Diego y
presidente del panel de dopaje génico de esa agencia en Montreal. La
terapia génica está entre las nuevas estrategias más promisorias para
el tratamiento de la enfermedad, comentó Friedmann. Terapeutas génicos
en cientos de laboratorios de todo el mundo investigan, sobre todo en
modelos animales, cómo los genes o su expresión podrían ser alterados
para tratar las enfermedades. Entre las técnicas se encuentra la
introducción de nuevos genes en las células usando un virus como vector
o incluso el uso de fármacos para cambiar la manera en que funcionan
los genes. Los atletas podrían usar la terapia génica para
aumentar el rendimiento a través de una mayor producción de glóbulos
rojos, aumentar la masa muscular, manipular la producción o uso de
energía metabólica, o alterar el metabolismo de la grasa o la
percepción del dolor, apuntó Friedmann. "Sospechamos que los que
potencialmente utilizarían el dopaje génico se están manteniendo al
tanto de la tecnología genética, aprendiendo mucho de cómo se hace de
forma legítima y preparándose para usar técnicas similares en los
deportes", apuntó Friedmann, quien fue coautor del artículo con Frankel
y Olivier Rabin de la Agencia Mundial Antidopaje. Las Olimpíadas
de Invierno 2010 comienzan el 12 de febrero. ¿Deben los fanáticos
preguntarse si ese patinador o esquiador que gana usa manipulación
génica para hacer trampa? Probablemente aún sea difícil para los
atletas obtener las sustancias o la tecnología necesaria para las
modificaciones genéticas hoy en día, dijo Frankel. Pero en Internet,
las compañías ya están afirmando cosas tal vez dudosas sobre productos
que prometen "alterar los genes de los músculos ... mediante la
activación de su maquinaria genética" o hacer que "todo culturista ...
esté bien dotado genéticamente". Y las formas tradicionales de
medicamentos para mejorar el rendimiento siguen abundando. Entre las
sustancias prohibidas en las Olimpíadas se encuentran estimulantes,
esteroides anabólicos, la hormona del crecimiento humano y la
eritropoyetina, una hormona sintética que actúa sobre las células madre
en la médula ósea para aumentar la producción de glóbulos rojos y la
resistencia. El desfile de atletas élite a quienes se descubre
usando sustancias prohibidas continúa. La eritropoyetina se ha
implicado en escándalos de dopaje entre ciclistas del Tour de Francia y
corredores de larga distancia. El uso de esteroides ha causado la caída
de varios jugadores de béisbol de grandes ligas. El tenista profesional
Andre Agassi admitió usar metanfetaminas. Aunque dichas
sustancias pueden detectarse a través de pruebas de sangre u orina,
"aún no contamos con ninguna prueba para las manipulaciones genéticas",
apuntó Frankel. "Debemos buscar los cambios fisiológicos que podrían
ocurrir sólo si dichas intervenciones artificiales se llevan a cabo". Frankel
urgió a atletas y entrenadores a no tomar el riesgo en primer lugar. En
un ejemplo de la vida real, los investigadores usaron terapia génica en
un pequeño número de bebés que padecían inmunodeficiencia combinada
grave (IDCG), conocida como la enfermedad del "niño burbuja". Aunque
algunos de los niños mejoraron mucho, varios desarrollaron leucemia. "Básicamente,
sabemos lo que los esteroides hacen en el organismo. Pero en este
momento, no estamos seguros de qué puede desencadenarse si se comienza
a hacer cambios en la conformación genética", comentó Frankel. "Tal vez
resulte inerte y no haga ni lo que se deseaba. O tal vez tenga
consecuencias imprevistas para la salud"
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