Kausik Si y su equipo
del Instituto Stowers de Investigación Médica, de la Universidad de
Kansas, señalan que una proteína priónica participa en procesos
memorísticos en los eucariotas. Creen que la clave es estudiar "la
persistencia de los recuerdos.
Las
experiencias son temporales, empiezan y acaban, pero derivan en cambios
neurológicos que, de alguna manera, son permanentes". Cómo se puede
mantener un estado estable con moléculas inestables es uno de los
misterios de la neurología.El grupo de Si apunta hacia los priones como
una de las posibles respuestas.
Pueden
asumir al menos dos estados conformacionales, uno de los cuales es el
dominante y con características de autoperpetuación: "Esto significa
que una vez que una proteína entra en estado priónico puede convertir
otras proteínas no priónicas a su estado". De esta forma, una vez
logrado, el estado priónico es estable y autorrenovable.
Cribado en sinapsis
El
estudio propone que los recuerdos pueden depender de un único mecanismo
vinculado con la proteína priónica CPEB. Los autores han llegado hasta
ella después de un cribado entre varias proteínas localizadas en
sinapsis vinculadas a la activación de serotonina.
Kausik
Si sugiere que CPEB puede actuar con características priónicas y de
autopreservación: se activa en presencia de serotonina, aunque aún no
ha podido comprobar si su inhibición bloquearía la creación de
recuerdos.
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