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Conectarse compulsivamente a Facebook o Twitter o pasar más tiempo
jugando al pocker 'on-line' que con nuestros amigos y familiares puede
ser signo de que la depresión nos acecha, tal y como revela un estudio
publicado en la revista 'Psychopathology'.
Al tiempo que Internet se ha convertido en una parte esencial de
nuestras vidas, facilitándonos la compra de un billete de avión o la
reserva de un hotel, son muchas las voces que han advertido de su lado
oscuro, alertando especialmente de los peligros de su uso compulsivo.
Tanto es así que la adicción a la red podría ser incluida en la edición
de 2012 del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales, considerado la 'biblia' de este tipo de dolencias y que
publica la Asociación Americana de Psiquiatría.
Entre los síntomas que indicarían un uso enfermizo de Internet se
incluyen pasar mucho tiempo conectado (especialmente más de lo
deseado), ser incapaz de reducir el tiempo dedicado a esta práctica,
sentir preocupación por las actividades 'on-line' y sufrir síndrome de
abstinencia en forma de ansiedad, aburrimiento o irritabilidad tras unos días sin conexión.
Por otra parte, sucesos como una serie de suicidios adolescentes
registrados en 2008 en la ciudad galesa de Bridgend han abierto el
debate acerca de si las redes sociales pueden influir en el
comportamiento de los usuarios y contribuir a los pensamientos depresivos y patológicos entre los jóvenes más vulnerables.
Para despejar estas incógnitas un grupo de investigadores de la
Universidad de Leeds (Reino Unido) liderados por la doctora Catriona
Morrison decidieron llevar a cabo un estudio para el que contaron con
una muestra de 1.319 personas con edades comprendidas entre los 16 y
los 51 años.
Tras someter a los voluntarios a un cuestionario los científicos observaron que un 1,2% de ellos podía ser clasificado como adicto a Internet, una cifra que, aunque parece pequeña, supera la de los adictos al juego en Gran Bretaña, que se sitúa en el 0,6%.
Además, los científicos llegaron a la conclusión de que algunos usuarios habían desarrollado una dependencia compulsiva de Internet que les había llevado a reemplazar las interacciones interpersonales de la vida real
por la participación en chats 'on-line' y redes sociales. Estos
'adictos a internet' pasaban más tiempo que el resto de los encuestados
visitando sitios web de contenido sexual, páginas de apuestas y
comunidades en la red, al tiempo que presentaban una mayor incidencia
de síntomas depresivos entre moderados y severos.
"Nuestra investigación indica que el uso excesivo de Internet se
asocia a la depresión, pero no sabemos cuál [de los problemas] se
presenta en primer lugar. ¿Es la gente deprimida la que navega por
Internet o es Internet lo que causa la depresión?", se pregunta
Morrison. "Lo que está claro es que para un pequeño conjunto de gente
el uso excesivo de Internet puede ser una señal de alarma respecto a
tendencias depresivas".
"Este estudio refuerza la especulación pública de que una
utilización excesiva de los sitios web que sirven para reemplazar las
funciones sociales normales puede estar conectada con desórdenes psicológicos como la depresión y la adicción"
añade Morrison. "Ahora necesitamos considerar las amplias implicaciones
sociales de esta relación y establecer claramente los efectos de un
excesivo uso de Internet en la salud mental", concluye la investigadora.
Otros trastornos mentales se asocian a la adicción a Internet
No obstante, este no es el primer estudio que liga la incidencia de
desórdenes mentales con el empleo excesivo de Internet, aunque sí es el primer trabajo a gran escala realizado con jóvenes occidentales,
ya que la mayoría de las investigaciones anteriores proceden de países
asiáticos, donde el uso de Internet está más implantado o, al menos,
más reconocido.
Ejemplo de ello es un artículo publicado en la revista 'Archives of Pediatrics & Adolescent
Medicine', que revelaba que además de la depresión otras patologías
como el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDHA), la fobia social y la hostilidad incrementan el riesgo de adicción a la red.
Por otra parte, una investigación publicada el pasado mes de diciembre en la revista 'Injury Prevention', reveló una mayor tendencia a autolesionarse
entre los jóvenes adictos a Internet. El estudio, realizado por
miembros de la Universidad australiana de Notre Dame y la china de Sun
Yat.Sen contó con una muestra de 1.618 adolescentes de entre 13 y 18
años y reveló que los estudiantes moderadamente adictos a Internet
(cerca del 10%) habían sufrido una propensión a herirse a sí mismos (de
una a cinco ocasiones en un periodo de seis meses) 2,4 veces mayor que
los jóvenes que no se conectaban de forma compulsiva.
Para prevenir el uso adictivo de la red, especialmente en el caso de
los más jóvenes, los expertos recomiendan que navegar por Internet sea
una parte sana de la vida familiar, empleando estrategias tan sencillas
como situar el ordenador en un lugar común a todos los que viven en la casa como el salón, la cocina o el recibidor. De esta forma, esta
práctica se integra en la convivencia cotidiana, en lugar de ser un
hábito que se realiza apartado de los demás y en secreto.
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