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Un estudio informa que los hombres que puntuaron más bajo en la prueba también tuvieron los peores resultados
Los problemas con la memoria o con las capacidades de pensamiento
podrían señalar una mayor probabilidad de accidente cerebrovascular
(ACV) en un futuro. Investigadores suecos encontraron que los
hombres mayores que no habían recibido un diagnóstico de demencia pero
a quienes no les fue bien en una prueba de funcionamiento mental tenían
un riesgo mucho mayor de ACV. Todavía no está claro si la prueba
se puede usar de forma rutinaria para mejorar las predicciones basadas
en los factores de riesgo establecidos, apuntó la Dra. Bernice Wiberg,
becaria postdoctoral en geriatría y medicina interna en la Universidad
de Uppsala y principal autora de un informe sobre la investigación que
aparece en la edición del 2 de febrero de la revista Neurology. "Tenemos
que tener mucho cuidado al decir que se compara con la hipertensión, la
diabetes y otros factores de riesgo", advirtió Wiberg. Pero hay
indicaciones de que los resultados de la prueba podrían mostrar las
probabilidades de supervivencia de alguien que sufre un ACV, comentó. En
la investigación participaron 930 hombres suecos, que al inicio del
estudio tenían una edad promedio de 70 años. Ninguno tenía antecedentes
de accidente cerebrovascular. Recibieron tres pruebas de función mental
de amplio uso: El test del trazo A, que mide las capacidades de
atención y visomotrices; el test del trazo B, que mide la capacidad de
ejecutar y modelar un plan; y el miniexamen del estado mental,
utilizado para medir el declive cognitivo. En el test del trazo
A, los participantes dibujaban líneas para conectar círculos numerados
del 1 al 25. En el test B, los círculos incluían tanto números como
letras, y las líneas se dibujan para alternar entre esos números y
letras (1-A-2-B-3-C, etc.). Durante los siguientes trece años,
166 de los hombres sufrieron un ACV o un ataque isquémico transitorio
(AIT), una breve interrupción del flujo sanguíneo al cerebro. El 25 por
ciento de los hombres a quienes peor les fue en el test B también
tenían tres veces más probabilidades de sufrir un ACV o AIT que el 25
por ciento de los hombres con las puntuaciones más altas, encontró el
estudio. "Nuestros resultados respaldan la idea de que el
declive cognitivo, independientemente de si una persona sufre demencia,
podría predecir el riesgo de accidente cerebrovascular", señaló Wiberg. Apuntó
que el test del trazo B es fácil de administrar. "Sólo se necesita
lápiz y papel". Sin embargo, el estudio no fue diseñado para determinar
si los resultados de las pruebas añadían valor predictivo a las medidas
usuales de riesgo de ACV. "Eso es algo que en realidad no medimos",
dijo Wiberg. Se necesita más investigación para determinar si el
test se podría usar para identificar a personas que necesitan medidas
más intensas de prevención del ACV, añadió. El test del trazo B
es sensible a las lesiones del lóbulo frontal del cerebro, la región
que tiene que ver con la función ejecutiva, explicó el Dr. Larry B.
Goldstein, director del Centro de Accidente Cerebrovascular de la
Universidad de Duke. "Podrían estar identificando a un subgrupo
de la población que ha sufrido cierto grado de lesión", comentó
Goldstein. "Una proporción considerable de esas lesiones no se
detectan. Así que se puede pensar que están detectando pacientes que
tienen importantes factores de riesgo y deben ser tratados con medidas
preventivas de forma agresiva". Los investigadores continúan
dando seguimiento a los hombres que sufrieron ACV o AIT, hasta ahora
por un promedio de 3.5 años, lo que indica un triste valor de
predicción, si ocurriese lo peor, para el test B. Wiberg apuntó
que "resultados muy preliminares" que aún no se han publicado muestran
que "si se tiene una mala puntuación en la prueba, cuando se sufre un
ACV se tienen peores resultados". "Si se tiene una puntuación
baja en la prueba a los 70 años y se sufre un ACV, se tienen menos
probabilidades de sobrevivir por largo tiempo", aseguró. El estudio sueco alarga la lista de factores no convencionales asociados con el riesgo de accidente cerebrovascular. Un
estudio reciente de más de 13,000 estadounidenses encontró una
asociación con la obesidad, medida por el índice de masa corporal o la
circunferencia de la cintura. En algunos casos, los individuos más
obesos tenían más de tres veces más probabilidades de sufrir un ACV que
los más delgados. Más información La American Heart Association tiene más información sobre los factores de riesgo del accidente cerebrovascular.
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