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¿Una píldora para reducir el retraso mental?
Los expertos
están llevando a cabo un experimento encaminado a desarrollar esa
pastilla, diseñada para paliar un trastorno genético que, de paso,
podría revelar algunos de los misterios del autismo.La
enfermedad que curaría la píldora se llama síndrome del cromosoma X
frágil y es la forma de discapacidad intelectual que se hereda más
frecuentemente. Se calcula que afecta a casi 100.000 estadounidenses. Además,
es la causa más común de autismo que se ha identificado hasta ahora. Un
tercio de niños con síndrome X frágil sufre este problema. En
estos momentos un puñado de farmacéuticas están trabajando para
desarrollar el primer tratamiento del X frágil, impulsadas por
investigaciones neurológicas que han hecho a los especialistas
replantearse cómo investigar los trastornos de desarrollo. "Estamos
entrando a una nueva era de revertir las discapacidades intelectuales",
pronosticó el doctor Randi Hagerman, quien dirige el Instituto MIND
(MENTE, en español) de la Universidad de California. El síndrome
X frágil, más común entre hombres que mujeres, puede conllevar desde
discapacidad de aprendizaje a un impedimento cognitivo serio, además de
problemas emocionales y de comportamiento. El defecto genético
interrumpe una de las bases del aprendizaje: la forma como las células
responden a experiencias formando conexiones entre ellas, llamadas
sinapsis. En las personas con el síndrome la sinapsis no está
destruida, pero es demasiado inmadura como para operar de la forma
correcta. "El proceso de aprender es mucho más difícil pero no
imposible, porque la sinapsis no tiene nada malo", dijo el doctor
Stephen Warren, especialista en genética de la Universidad de Emory que
descubrió el gen mutado del X frágil. Las medicinas
experimentales, llamadas mGluR5 antagonistas, intentan que el cerebro
se ajuste simplemente bloqueando un receptor que juega un papel
importante en las sinapsis debilitadas. El objetivo es reforzar las
sinapsis para hacer el aprendizaje más fácil y el comportamiento más
normal. Estos son estudios preliminares que se han empezado en
adultos para descubrir efectos secundarios. Si funcionan, cualquier
efecto sería mayor en los cerebros de los niños, los cuales aún están
en desarrollo hasta que los pequeños crecen. Los científicos
están siguiendo de cerca los experimentos porque "esto parece un camino
muy prometedor" para resolver también algunos tipos de autismo, dijo la
doctora Andrea Beckel-Mitchener, del Instituto Nacional de Salud
Mental. La organización, junto al grupo FRAXA, que representa a
pacientes, ayudó a financiar la investigación. Las farmacéuticas
Hoffman-La Roche y Novartis también están trabajando para desarrollar
un tratamiento del síndrome del X frágil.
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