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Los padres que beben con sus hijos de vez en cuando para enseñarles a usar el alcohol con moderación o les permiten ingerirlo en casa con los amigos sólo persiguen educarles en el consumo responsable, pero están equivocados.
Al menos esta es la hipótesis que se desprende de un nuevo estudio
que constata que los jóvenes que tienen 'permiso' para beber en casa
poseen más posibilidades de abusar del alcohol fuera de ella y de
desarrollar problemas relacionados con su abuso.
Su autor principal, Haske van der Vorst, del Instituto de Ciencias
del Comportamiento de la Universidad Radboud en Nijmegen (Holanda),
aclara a ELMUNDO.es los motivos. "El alcohol es una droga que cuando se usa estimula al cerebro a querer más.
Además, la juventud tiene un cerebro menos desarrollado, por lo menos
en la parte de auto-control. Es difícil además que un adolescente no
beba para poder controlar así su consumo. En segundo lugar, beber en
casa les dé la impresión de que es algo que está bien, así que lo hará
en otras circunstancias".
En su estudio, publicado en el 'Journal of Studies on Alcohol and
Drugs', recuerda que "en la mayoría de los países europeos el uso de
bebidas etílicas en la población juvenil se ha convertido en un
problema de salud pública, ya que incluye agresiones, delincuencia y
problemas de abuso".
Urgencias
De hecho, esta semana, y durante la celebración en Barcelona de la V
Jornada de Actualización en Toxicología, se dió a conocer un estudio
(realizado durante 2007 y 200), coordinado por Victoria Trenchs, del
Hospital San Joan de Déu, que desvela que la mayoría de las consultas a
urgencias de adolescentes sobre drogas son debido a un abuso en el
consumo de alcohol. El trabajo, con pacientes de 12 a 18 años años,
pone de manifiesto que del total de 26.240 atenciones urgentes
realizadas al servicio de pediatría de dicho centro el 1% se debió al
abuso de drogas. Un 76% por alteración de la conciencia por uso de
bebidas etílicas.
Para los científicos holandeses, "la prevención es la vía más
importante para disminuir las posibilidades de que los chicos y chicas
abusen de él. Muchos programas están encaminados a que los menores
resistan las presiones de los amigos, aunque también en los últimos
años han surgido otras tendencias como es que los padres supervisen el
consumo, enseñándoles el uso social y racional del alcohol en casa con
el fin de limitar los excesos fuera de ella. Sin embargo, muchas de
estas medidas no tienen un respaldo científico suficiente".
Los autores mandaron un e-mail a las 5.000 familias de
20 municipios holandeses que están participando en el estudio Familia y
Salud [destinado a examinar los distintos procesos de sociabilización
de la población, según los comportamientos saludables durante la
adolescencia]. Finalmente, la muestra del trabajo se compuso de 428,
todas con ambos padres y dos hijos de entre 13 y 15 años. Se las siguió
durante dos años.
Tras medir a través de cuestionarios el consumo de bebidas etílicas
en casa y fuera de ella, además de la existencia de problemas por su
consumo [como 'no hago los deberes por culpa de la ingesta], los
autores encontraron que un 53% había ingerido alcohol en el mes previo al estudio con su padre,
de los que un 73% lo habían hecho dentro del hogar. Un 43% había tomado
'alguna copa' con su madre, la mayoría de ellos en casa. En cuanto al
consumo con los amigos, un 79% de los adolescentes reconoció haberlo
ingerido, en la mitad de estos casos, también, dentro del domicilio
familiar.
Ejemplo paterno
Y los hijos siguen el comportamiento de los padres. "El hecho de que
ellos beban predice que sus vástagos también vayan hacerlo dentro y
fuera de casa", comentan los investigadores.
Tras computar todos los datos, los autores comprobaron que los adolescentes que más alcohol tomaban en casa eran, también, los que más consumían en los bares.
Y más preocupante aún, los que ingerían mayores cantidades de etanol
eran los que dos años más tarde tenían más posibilidades de desarrollar
problemas asociados a esta ingesta.
"Las conclusión es fácil de dibujar. Si, primeramente, bebes en casa
es probable que en un principio tengas menos problemas de consumo
elevado de alcohol. Pero nuestros datos sugieren que su consumo en el
hogar predice tanto el incremento de los niveles de ingesta dentro y
fuera del mismo a corto plazo como un aumento de las consecuencias
negativas asociadas a su uso", concluye el estudio.
Recomendaciones
Haske van der Vorst aconseja a los padres que no quieran "que sus
hijos desarrollen patrones de consumo en la adolescencia que mantegan restricciones estrictas sobre el mismo y vigilen sus actividades diarias".
Pese a estos datos, los autores hacen hincapié en la necesidad de
"que se lleven a cabo más trabajos que repliquen estos resultados y
proponen que se evalúen los efectos de los moderadores (beber o no con
los padres y hacerlo con amigos o no) en el consumo de los adolescentes
por separado". Recuerdan, sobre todo, que los progenitores son los que
debe ser más conscientes de su papel fundamental en la prevención del
inicio en el consumo. Y para los menores, un consejo: "El consumo de
alcohol es para adultos. No bebas nunca, al menos hasta cumplir los 16 años", reflexiona el doctor autor principal de la investigación .
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