|
El trasplante de progenitores hematopoyéticos se ha consolidado en los
últimos años como una buena alternativa al tradicional trasplante de
médula ósea. Este método permite obtener células del torrente sanguíneo
de un donante compatible, capaces de repoblar la médula ósea de un
paciente con leucemia, de una manera más sencilla y sin necesidad de
anestesia. Un estudio publicado en la revista 'The Lancet' después de 10 años de seguimiento aclara algunas de las dudas que aún podían quedar sobre su uso.
Para obtener progenitores hematopoyéticos (células madre de la
sangre capaces de repoblar la médula) 'basta' con someter al donante a
un tratamiento previo para multiplicar la presencia de estas unidades
en su sangre y, después, extraerlas e implantarlas en un paciente con
leucemia u otro tipo de tumores hematológicos.
Como explica el doctor Javier López, hematólogo del Hospital Ramón y
Cajal de Madrid, esta sangre periférica tiene una ventaja sobre la de
la médula ósea, y es que "ofrece una recuperación más rápida",
porque tarda menos en 'agarrar'. Por eso, en la actualidad suele
optarse por esta técnica para tratar a pacientes con leucemias
avanzadas, para garantizar que recuperen su médula ósea cuanto antes.
Mientras que en pacientes con enfermedad menos avanzada, se opta por la
médula ósea, que tarda unos días más en funcionar a cambio de ofrecer
un mejor perfil de seguridad.
Con el fin de aclarar qué diferencias hay entre uno y otro método a
largo plazo, el Grupo Europeo de Trasplantes de Sangre y Médula
(liderado desde Alemania por el doctor Birte Freidrichs) ha comparado
la evolución de 329 pacientes con distintos tipos de leucemias tratados
con ambos trasplantes por toda Europa entre los años 1995 y 1999.
Tras una media de 10 años de seguimiento (la más amplia hasta la fecha), los investigadores observaron que no existían diferencias en el pronóstico de supervivencia con médula ósea o sangre periférica
(donadas en ambos casos por hermanos compatibles). De hecho, añaden,
aunque los pacientes tratados con esta última técnica sufrieron más
complicaciones de rechazo (la denominada enfermedad de injerto contra
huésped), este problema no se tradujo en mayor número de muertes.
En pacientes con leucemias agudas, se observó una tendencia de
supervivencia algo mejor (aunque no estadísticamente significativa) con
el trasplante de médula ósea que con sangre periférica. Sólo en la
leucemia mieloide crónica los resultados fueron más positivos con
sangre periférica. "Estas conclusiones sugieren que existe un subgrupo de pacientes que pueden beneficiarse todavía del trasplante de médula ósea".
"Después de una década de seguimiento, la mayor incidencia de
enfermedad de injerto contra huésped no se tradujo en un mayor número
de muertes, ni afectó al estado general de salud de los pacientes, ni
tampoco a su integración social", concluyen estos hematólogos europeos.
A su juicio, sus resultados no permiten concluir por sí solos que es
hora de volver a los trasplantes de médula ósea para ciertas
indicaciones, pero sí que esta técnica no puede aparcarse del todo por
el momento.
Comentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |