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Un trabajo multicéntrico internacional, con participación española, ha identificado nueve variantes genéticas que afectan a los niveles de glucosa en sangre en personas no diabéticas, y otra variante al nivel de insulina. El trabajo se publica hoy en Nature Genetics.
Un estudio de asociación pangenómica realizado por el consorcio de
investigación internacional Magic ha identificado nueve variantes
genéticas nuevas que afectan a los niveles de glucosa en sangre en
personas no diabéticas, y una que afecta el nivel de insulina. El
estudio también revela que dos genes previamente implicados en la
diabetes tipo 2 también influyen en los niveles de glucosa en sangre.
En
palabras del coordinador de este trabajo, el científico de origen
español, José Carlos Flórez, de la Unidad de Diabetes del Centro para
la Investigación Genética Humana, en el Hospital General de
Massachusetts (Boston), "de entre todas las variantes recién
descubiertas que afectan a la glucosa, cinco también contribuyen al
riesgo de diabetes tipo 2. La gran mayoría de esas variantes afectan a
la secreción de insulina por los islotes pancreáticos, y sólo dos
aumentan la resistencia a la insulina. Esto indica que la arquitectura
genética de los dos fenotipos (secreción e insulinorresistencia) es
distinta, y que la contribución ambiental parece ejercer mayor efecto
en la insulinorresistencia que en la producción de insulina". El
investigador destaca que "no todas las variantes que elevan la glucosa
aumentan el riesgo de diabetes tipo 2, y viceversa; es decir, no se
trata sólo de elevar la glucosa para causar la diabetes, sino que hay
que tener en cuenta el mecanismo concreto por el que esa elevación
ocurre".
- El
estudio esclarecerá la fisiopatología de la regulación del metabolismo
de la glucosa, y de lo que significa su alteración en la diabetes tipo 2
Con
este hallazgo se explica ya un 10 por ciento de la contribución
genética a la variación de glucosa en personas no diabéticas, por lo
que, como reconoce Flórez, "todavía queda mucho por descubrir".
Grandes dimensiones Las
siguientes cifras dan una idea de las dimensiones de este proyecto: 54
centros participantes de Europa, Norteamérica y Australia, más de 300
investigadores y más de 122.000 adultos no diabéticos que
proporcionaron sus muestras de ADN y de variables glucémicas.
En
una primera parte del trabajo se efectuó un metanálisis de los estudios
publicados con la técnica del rastreo genómico extenso y la búsqueda de
su asociación con rasgos característicos del metabolismo de la glucosa,
que potencialmente pudieran tener que ver con la fisiopatología de la
diabetes tipo 2; se llevó a cabo sobre 46.186 sujetos adultos no
diabéticos. En una segunda parte se reprodujeron los loci hallados en
otras poblaciones, con la ayuda de diversos centros de investigación;
entre ellos, el único español ha sido el grupo de Manuel Serrano Ríos,
de la Fundación de Investigación Biomédica del Hospital Clínico de
Madrid. En esta etapa se estudiaron a 76.558 individuos, todos ellos
európidos. El catedrático Serrano Ríos, junto con las investigadoras Mª
Teresa Martínez-Larrad y Carina Zabena, aportó 1.600 sujetos reclutados
de los estudios Segovia y VIVA. Las muestras se analizaron en el centro
madrileño con ayuda del Centro de Genotipado de la Universidad de
Santiago de Compostela.
- Con
este hallazgo se explica un 10 por ciento de la contribución genética a
la variación de glucosa en no diabéticos. Aún queda mucho por descubrir
Como puntualiza Serrano Ríos, "los locus hallados
son avenidas nuevas que nos ayudarán a conocer mejor la fisiopatología
de la regulación del metabolismo de la glucosa y, por tanto, de lo que
significa su alteración en la diabetes tipo 2. Potencialmente, podrían
servir para identificar nuevas dianas terapéuticas y puede que nuevos
fármacos".
Flórez coincide en ello: "Este
descubrimiento apunta a vías metabólicas, previamente ignoradas, que
pueden influir en la regulación de la glucosa. Los genes implicados con
mayor probabilidad afectan a mecanismos de señalización, sensibilidad a
la glucosa, proliferación celular y regulación del sistema circadiano.
Es probable que estos conocimientos incidan en el desarrollo de nuevas
pautas terapéuticas. De todas formas, conviene recalcar que queda por
identificar los genes concretos que dan lugar a las asociaciones
observadas, pues hay varios genes en cada región genómica que podrían
ser causativos. Asimismo, hay otras formas de variación genética
distinta de los polimorfismos de un único nucleótido (SNP) -como
duplicaciones, inserciones, deleciones- que deben ser evaluadas".
Próximos proyectos Además,
el coordinador recuerda que el trabajo se ha centrado en poblaciones de
origen europeo y que no ha analizado la interacción genoma-ambiente que
pueda modificar el efecto genético. De ahí que el grupo Magic (acrónimo
inglés de Consorcio para el metanálisis de rasgos asociados a glucosa e insulina)
continúa planeando proyectos de este tipo, y actualmente está
realizando análisis paralelos sobre otras variables glucémicas, que
sirvan para aumentar el conocimiento del número de variantes genéticas
que regulan la glucemia.
Flórez ha
resaltado el altruismo de los autores del trabajo, "la gran mayoría de
los investigadores de la genética de la diabetes, que supeditaron sus
intereses locales en aras de un proyecto común que sirviera para
avanzar a nivel global".
También hoy en Nature Genetics
se publica otro trabajo independiente del consorcio Magic, dirigido por
Richard Watanabe, de la Universidad de Southern California, en Los
Ángeles, donde se revelan tres loci asociados con ciertos niveles de la
glucosa, uno de los cuales (ADCY5) identificado también en el primer
estudio.
(Nature Genetics DOI: 10.1038/ng.520/ DOI: 10.1038/ng.521).
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