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Estudios han señalado que el ejercicio puede ayudar a mantener la enfermedad cardiaca y el cáncer a raya. Ahora, una investigación reciente señala la razón por la que podría hallarse en las células mismas.
Investigadores alemanes informan que los atletas de
resistencia presentaron telómeros más largos, ADN en las puntas de los
cromosomas que protegen las células, en sus glóbulos blancos que los
adultos blancos no fumadores que no hacían ejercicio regularmente. Se
puede pensar en los telómeros como las puntas plásticas que están en
las puntas de los cordones de los zapatos, que evitan que el cordón se
deshile, explicó Emmanuel Skordalakes, profesor asistentes de expresión
génica y regulación del Wistar Institute de Filadelfia. Durante
su vida, las células se dividen continuamente. Cada vez que se divide
una célula, el telómero se acorta. Cuando el telómero se acorta
demasiado, las células dejan de dividirse. Cuando esto sucede, señaló
Skordalakes, la gente envejece, es decir, pierde gradualmente fortaleza
muscular, elasticidad en la piel, capacidades mentales, visuales y
auditivas, etc. En el estudio, los investigadores midieron la
longitud de los telómeros de los glóbulos blancos y la resistencia de
los atletas, y los compararon con los de no fumadores sanos de edad
similar que generalmente hacían ejercicio durante menos de una hora a
la semana (el grupo de control). Entre los atletas participantes había
corredores profesionales de edad promedio de veinte años que corrían
más de 72 km (45 millas) a la semana como parte del equipo nacional
alemán de atletismo liviano. Otro grupo de atletas eran de mediana edad
(edad promedio de 51), habían estado haciendo ejercicio de resistencia
desde la juventud y corrían en promedio 80 km (50 millas) a la semana. No
sorprende que los atletas tuvieran un ritmo cardiaco en reposo más
lento, señal de aptitud cardiovascular, así como menos presión
arterial, menor índices de masa corporal y menos colesterol que los del
grupo de control. Sin embargo, las atletas también tenían
telómeros más largos que quienes tenían edades similares pero no hacían
ejercicio, así como más actividad en la enzima que mantiene el
telómero, la telomerasa. "Esto constituye evidencia directa del
efecto contra el envejecimiento del ejercicio físico", señaló en una
declaración el Dr. Ulrich Laufs, autor del estudio, profesor de
medicina clínica y experimental del departamento de medicina interna de
la Universidad de Sarre en Homburg. Los hallazgos del estudio
fueron publicados en línea en la edición del 30 de noviembre en un
avance de la publicación de la próxima edición impresa de la revista Circulation. Hasta
hace muy poco, se pensaba que la función primaria de los glóbulos
blancos era combatir las infecciones, señaló la Dra. Annabelle Volgman,
cardióloga y directora del Centro cardiaco femenino del Centro médico
de la Universidad de Rush en Chicago. Las investigaciones han
señalado que los glóbulos blancos hacen mucho más, como buscar
continuamente desarrollos celulares anormales, como los que causan el
cáncer, y eliminarlos. Una razón por las que los índices de
cáncer aumentan con la edad podría ser que los glóbulos blancos mismos
envejezcan y se hagan menos eficientes para enfrentar los desarrollos
anormales, señaló Volgman. Si el ejercicio mantiene la juventud de los
glóbulos blancos evitando el acortamiento del telómero, podría explicar
por qué el ejercicio puede proteger contra el desarrollo del cáncer. Al
mismo tiempo, con la enfermedad cardiaca, los glóbulos blancos
envejecientes, junto con la hipertensión arterial y otros factores,
podrían permitir que las placas se acumulen más rápidamente.
Manteniendo jóvenes las células blancas, el ejercicio podría
permitirles continuar limpiando eficientemente las placas, señaló
Volgman. "Sabemos que cualquier tipo de actividad física mejora
la salud cardiovascular y ayuda a prevenir el cáncer", aseguró Volgman.
"Este estudio nos está mostrando la base molecular para esto". La
cuestión, sin embargo, es cuánto ejercicio hace falta para prevenir el
acortamiento de los telómeros. ¿Hay que se corredor de maratón? ¿O será
suficiente seguir la recomendación estándar de caminar durante al menos
treinta minutos la mayoría de los días de la semana? Debido a
que en realidad nadie conoce la respuesta, señaló Volgman, la mejor
recomendación es hacer algún tipo de ejercicio regularmente. Las
investigaciones anteriores han mostrado que incluso la actividad
moderada puede ser beneficiosa para los telómeros. La intensidad
del ejercicio debe estar guiada por el nivel de aptitud física. En
otras palabras, si está habituado al ejercicio vigoroso, no deje de
hacerlo. Si no, haga lo que pueda sin exagerar o arriesgarse a una
lesión. "No todo el mundo tiene la constitución para ser un
atleta de elite", advirtió Volgman. "Lo más seguro es decir que la
gente necesita ese ejercicio aeróbico. Sin embargo, hay tantos factores
que afectan el envejecimiento y si una persona adquirirá cáncer o
enfermedad cardiaca". Además de examinar glóbulos blancos
humanos, los investigadores usaron ratones para estudiar el impacto del
ejercicio sobre las proteínas que se han relacionado con la enfermedad
cardiaca y el cáncer. Los investigadores hallaron que los ratones que
tenían acceso a una rueda mostraron más actividad de las proteínas
supresoras de tumores y proteínas relacionadas con la longitud de los
telómeros. "Lo que estas personas han mostrado por medio de este
estudio es que, por medio de la actividad y un estilo de vida
saludable, se pueden desinhibir los niveles de actividad de factores
que protegen o tienen que ver con mantener los telómeros en ratones y
seres humanos", aseguró Skordalakes. Más información La Academia Estadounidense de Médicos de Familia ofrece consejos para comenzar un programa de ejercicio.
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