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El asma afecta de distinta manera a los hombres y a las mujeres. Esa fue la conclusión de un estudio realizado en Suecia, donde encontraron que las damas con esta patología sufren una mayor ansiedad, dormir les cuesta más y están más cansadas que los hombres.
El asma es una enfermedad que afecta de
manera crónica al sistema respiratorio. Las vías que trasladan el aire
al interior y al exterior de los pulmones se vuelven muy sensibles y,
por ese motivo, reaccionan de manera exagerada a ciertos irritantes
como el polen. Cuando esto ocurre, los conductos respiratorios se
estrechan y resulta más difícil ingresar y expulsar el aire. Esta
situación causa dificultades para respirar, una respiración sibilante y
tos, entre otros síntomas.
La
Organización Mundial de la Salud calcula que alrededor de 300 millones
de personas sufren de asma en el mundo. De hecho representa la
enfermedad crónica más común en los niños. Al ser tan frecuente,
repercute fuertemente en los gastos de salud pública tanto de los
países del primer mundo como en las naciones en vías de desarrollo. ASMA Y STRESS
La nueva investigación, realizada en la Universidad de Gothenburg y
liderada por la científica Rosita Sundberg, se enfocó en dilucidar
ciertas diferencias entre los hombres y las mujeres con este mal. Para
lograrlo, analizaron diversos estudios realizados en Suecia y en países
cercano. En uno de ellos, los
investigadores trabajaron con personas de alrededor de 20 años que
sufrían un asma moderado o severo. Les presentaron un cuestionario
detallado para que relataran cómo la enfermedad afectaba su rutina
diaria, y notaron que ellas sentían mucho más fuertemente que ellos
como el asma limitaba sus posibilidades.
"Hay mujeres que no pueden practicar deportes cuando quieren, que
tienen dolores y que sienten que su enfermedad afecta su vida social",
dijo Sundberg. Otro estudio se
realizó con 500 adultos de Suiza, Noruega e Islandia. En este caso, el
foco estuvo puesto en la ansiedad, la depresión y el seguimiento del
tratamiento. Aunque las mujeres cumplían más fielmente las indicaciones
del médico, en los resultados se reflejó que ellas se sentían más
tensas, tenían trastornos en el sueño y estaban más cansadas durante el
día.
Sundberg explicó que los
hombres y mujeres con asma viven de manera diferente los aspectos
biológicos, sociológicos, culturales y psicológicos de su enfermedad, y
eso afecta su calidad de vida. "Es importante tener todos estos datos
en cuenta para brindar el tratamiento adecuado", concluyó.
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