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En dos años, el número de personas que viven con VIH en el mundo ha aumentado en casi medio millón. Según las nuevas estimaciones publicadas por ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad hay 33,4 millones de infectados, frente a los 33 que se contabilizaron en 2007.
Sin embargo, a pesar de lo que pueda parecer, el dato es positivo.
El nuevo informe sobre la evolución de la epidemia atribuye este
incremento al hecho de que los pacientes con VIH viven cada vez más y mejor,
gracias a la mayor disponibilidad de los tratamientos. Por eso, aunque
haya más gente viviendo con sida, destacan que el número de nuevas
infecciones se ha reducido un 17% en los últimos ocho años.
El mayor progreso a la hora de prevenir la transmisión del virus se ha producido en Asia Oriental,
donde las infecciones han disminuido un 25%. Por su parte, los países
del África Subsahariana registraron durante el pasado año 400.000
infecciones menos que en 2007 (una reducción del 15%). En Europa del
Este, después de un dramático incremento del sida entre los usuarios de
drogas intravenosas, la situación parece haberse estabilizado, destaca
el informe.
También ha descendido la mortalidad relacionada con esta enfermedad.
"El número de fallecimientos por sida ha disminuido un 10% en los
últimos cinco años. Los fármacos están salvando vidas", señalan desde
ONUSIDA.
"La buena noticia es que tenemos evidencia de que se las infecciones
están bajando, gracias en parte a los programas de prevención", ha
declarado Michel Sidibé, Director Ejecutivo del organismo de la ONU,
durante la presentación de las nuevas cifras. "Sin embargo, los datos
también muestran que el progreso está siendo lento y que si no lo hacemos mejor, si no distribuimos mejor los recursos, no aceleraremos este proceso", afirma.
De hecho, pese a todos los esfuerzos por controlar la infección, lo
cierto es que a lo largo de 2008, 2,7 millones de personas se
infectaron con el virus y otros dos millones fallecieron por sida. Unos
430.000 bebés nacieron ya infectados por el VIH, elevando a 2,1
millones la cifra de seropositivos menores de 15 años. "Esto refleja
claramente que estamos ante un enemigo muy serio", ha reconocido Paul De Lay, de ONUSIDA, en una teleconferencia.
Desde que se identificó la epidemia, a principios de la década de los 80, este patógeno ha acabado con la vida de 25 millones de personas en todo el mundo. La región del África Subsahariana es la más afectada y alberga al 69% de la población seropositiva mundial.
La nueva cara del sida
Según el análisis de ONUSIDA, que por primera vez viene acompañado
por otro documento de la OMS, el perfil de la epidemia está cambiando
en todo el mundo. Por ejemplo, en Europa del Este y Asia Central, donde
el foco de infección se centraba hasta hace nada en los drogadictos,
ahora se está extendiendo también a sus parejas a través de la vía sexual.
En Asia, la epidemia ha estado siempre muy vinculada al ámbito de la
prostitución, pero en la actualidad afecta cada vez más a parejas
heterosexuales.
"El problema es que los programas de prevención no están
evolucionando de la misma manera. No se han adaptado a las dinámicas
del virus", confirma De Lay.
El informe recoge que existen muy pocos planes sobre sida dirigidos a mayores de 25 años, a parejas casadas o en relaciones estables, viudas y divorciadas.
Pero precisamente en estos grupos, la incidencia del sida empieza a ser
bastante alta, sobre todo en África. En Suazilandia, por ejemplo, las
dos terceras partes de las nuevas infecciones se da en individuos con
más de 25 años.
Acabar con el aislamiento
Uno de los aspectos que destaca este nuevo documento es que el
impacto de los programas para hacer frente al sida es mucho mayor
cuando están integrados dentro de otros servicios de salud y asistencia
que cuando se aplican por separado. "El aislamiento del sida debe
llegar a su fin", declara Michel Sidibé.
Los datos muestran que el sida es un factor clave que incrementa la mortalidad materna.
Sólo en Sudáfrica, alrededor de 50.000 mujeres fallecieron en 2008 por
culpa de la infección por VIH. "La mitad de los fallecimientos
femeninos en Botsuana y Sudáfrica se deben al VIH. La realidad es tan
clara que lo único que nos está diciendo es que debemos unir todos los
esfuerzos para mejorar la salud materna e infantil en estas zonas",
indica el director ejecutivo del organismo de la ONU.
"La inversión nacional e internacional en programas que luchan
contra el sida se ha concretado en resultados medibles. Pero no podemos
dejar que estos avances caigan en saco roto. No es el momento de parar, sino de redoblar los esfuerzos para
salvar muchas más vidas", ha expresado Margaret Chan, directora general
de la OMS, para quien la crisis económica no puede mermar esta lucha.
"Sigue siendo una de las prioridades globales de salud pública", añade
Teguest Germa, directora del departamento de VIH de la OMS.
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