Al nacer los niños con síndrome de Down no son intelectualmente discapacitados, pero los problemas de memorización característicos del síndrome afectan el aprendizaje e impiden el desarrollo normal
Científicos estadounidenses desarrollaron en
ratones lo que podría ser una estrategia para combatir los efectos del
síndrome de Down en los niños, según un informe divulgado este
miércoles en la revista Science Translational Medicine.
Los científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford
y del Hospital Pediátrico Lucile Packard explican que la clave de esa
estrategia podría ser el fármaco norepinefrina, un neurotransmisor que
las neuronas utilizan en su comunicación.
Aplicado en roedores concebidos genéticamente para replicar los
síntomas del síndrome de Down, el aumento de la norepinefrina mejoró de
manera considerable la capacidad mental de los ratones, indicaron los
científicos.
Al nacer los niños con síndrome de Down no son intelectualmente
discapacitados, pero los problemas de memorización característicos del
síndrome afectan el aprendizaje e impiden el desarrollo normal.
El mal tiene su origen en una copia extra del cromosoma 21 que produce una dosis adicional de alrededor de 300 genes.
"Si se interviene con suficiente anticipación se podrá ayudar a los
niños con síndrome de Down a recoger y modular información", manifestó
Ahmad Salehi, investigador del Sistema de Atención Médica para
Veteranos en Palo Alto California.
Salehi, autor principal del estudio, manifestó que en teoría esa pronta
intervención podría conducir a una mejora de las funciones
intelectuales de los menores afectados.
Mediante los modelos proporcionados por los roedores, Salehi y su grupo
examinaron la forma exacta en que ocurren los fallos funcionales del
cerebro en el síndrome de Down.
Al administrar precursores de norepinefrina a los roedores con síntomas
de Down, los investigadores finalmente dijeron haber resuelto el
problema.
Pocas horas después de consumir fármacos que se convirtieron en
norepinefrina en el cerebro, los ratones adquirieron un comportamiento
normal y el examen directo de sus células mostró que respondían
positivamente al neurotransmisor aumentado, según el estudio.
"Nos sorprendió constatar su rápido efecto", apuntó Salehi, quien también reconoció que desapareció rápidamente.
"Los resultados del estudio de Salehi dan un rayo de esperanza y
optimismo a la comunidad del síndrome de Down", indicó Melanie Manning,
directora del Centro para el Síndrome de Down en el Hospital Pediátrico
Lucile Packard.
"Todavía queda mucho camino por recorrer, pero estos resultados son muy interesantes", añadió.
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