Con el lema "Es momento de distribuir", miles de expertos, activistas y políticos de
132 países llegaron a esta ciudad canadiense para participar desde hoy en la XVI
Conferencia Internacional del Sida (AIDS 2006) que, al cumplirse un cuarto de
siglo de la detección de los primeros casos, tiene el lema de "Es momento de
distribuir", como un llamado a cumplir con la promesa de acceso universal a la
prevención, la atención y el tratamiento. Según Onusida, en el mundo existen 38,7 millones de personas que viven con el
virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y 25 millones han muerto desde el
descubrimiento de la enfermedad.
Aunque los investigadores intentarán defender
una tendencia a la "desaceleración" de la epidemia, las organizaciones de
activistas dirán que la cantidad de personas con VIH alcanzó su nivel máximo en
2005 (40,3 millones) y que se registró un aumento de la incidencia del sida en
todo el mundo.
"La responsabilidad de erradicar el sida pertenece a cada
uno de nosotros. Con el conocimiento y las herramientas en nuestras manos para
prevenir y tratar el VIH, la historia nos juzgará severamente si no cumplimos",
afirmó el doctor Mark Wainberg, copresidente de AIDS 2006 y director del Centro
de Sida de la Universidad McGill (Canadá).
Los 24.000 delegados de 132
naciones que participarán hasta el viernes en los debates accederán a la
presentación de 4500 nuevas investigaciones que incluyen hallazgos clave, como
nuevos métodos de prevención a través de microbicidas, vacunas o profilaxis, y
la conexión entre el VIH y la tuberculosis.
En tanto, una edición
especial de la revista Journal of the American Medical Association (JAMA)
publica que el uso de un cuarto medicamento en el régimen antirretroviral en el
tratamiento inicial para el VIH-1 no reduce los niveles del virus en la sangre o
la resistencia a las medicinas. Este resultado surge de un seguimiento de 765
pacientes a tres años, dirigido por el doctor Roy Gulick, de la Universidad
Cornell, de Nueva York. La publicación de la investigación aparece cuando se
calcula que el costo anual de la terapia antirretroviral por persona es de
11.000 dólares, que aumentarían con el uso de un cuarto fármaco.
El
director de Onusida advirtió que se necesitarán décadas de trabajo antes de que
sea posible frenar la epidemia. "El nuevo camino de lucha contra el VIH -dijo
Peter Piot- es pasar de una situación de administración de la crisis a una
respuesta de largo plazo."
Y Wainberg coincidió: "Debemos traducir en
acciones los progresos hechos hasta ahora", en relación con los conocimientos
científicos y los instrumentos que permitan prevenir nuevos casos y prolongar la
vida.
Abuelas del Sida
Por otra parte, más de 300 mujeres
asistieron el viernes último a la primera reunión de las Abuelas del Sida, que
convocan a las mujeres que debieron adoptar a sus nietos al morir sus hijos por
VIH/sida o a los hijos de otras parejas con el mismo final. Muchos de esos
chicos son portadores del virus o tienen la enfermedad.
Cien de esas
mujeres son africanas y, según señalaron, forman parte de una nueva realidad que
diezma el corazón de Africa. Se estima que en los países del Africa subsahariana
viven unos 13 millones de niños huérfanos por el sida y de los 40 millones de
personas infectadas con el VIH en el mundo, 24,5 millones están en Africa. De
ellas, 13,2 millones son mujeres.
40 millones de infectados
En 2005, el Sida causó la muerte de 2,8 millones de personas y más de cuatro millones se contagiaron con el virus.
Aunque los investigadores apunta a una "desaceleración" de la epidemia, advierten de que ésta se extiende en algunas regiones, como en África, el continente más afectado, con 24,5 millones de infectados con el virus.
El número total de personas que vivían con el VIH alcanzó su nivel más alto en 2005, con 40,3 millones de afectados, y su incidencia creció en todas las regiones del mundo.
Los lugares donde más creció la enfermedad, según el informe de ONUSIDA publicado en mayo pasado, fueron Europa oriental, China, India y Latinoamérica.
Las mujeres y niñas constituyen asimismo casi la mitad de todos los que viven con el VIH en el mundo.
Sólo en África representan más del 50 por ciento de todos los infectados y, del grupo de jóvenes de 15 a 24 años, más del 70 por ciento corresponde a muchachas.
Además, contrariamente a las teorías que apuntaban a que la epidemia podría "estabilizarse", ésta es sumamente dinámica y aunque han pasado 25 años desde que se descubrió el primer caso, la vacuna contra la enfermedad aún está lejos de conseguirse.
Con estos datos, la epidemia duplica los pronósticos que ONUSIDA elaboró a mediados de los años 90 y pone de manifiesto la relación entre el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (Sida) y la pobreza, ya que el 95 por ciento de los infectados viven en países en desarrollo.
En América Latina y el Caribe, la epidemia se propaga tanto por las relaciones sexuales como por la contaminación por material inyectable no esterilizado.
En 2006, entre 1,2 y 2,4 millones de personas están infectadas con el virus en Latinoamérica, más de una tercera parte de ellas en Brasil.
En Norteamérica y Europa central se estima que alrededor de dos millones de personas viven con el VIH.
En los países ricos, los afectados acceden a fármacos antirretrovíricos, lo que significa que sobreviven durante más tiempo y en mejores condiciones.
En Europa occidental la cifra acumulada fue de entre 550.000 y 950.000, con entre 90.000 y 220.000 nuevas infecciones, según ONUSIDA.
España es uno de los países con mayor incidencia del Sida en Europa occidental, con 72.099 casos notificados desde 1981, y entre 120.000 y 150.000 estimados, según el Centro Nacional de Epidemiología.
En Europa oriental los datos señalan tendencias preocupantes, ya que el VIH se propaga con mayor rapidez que en el resto del mundo y tanto el virus, como la enfermedad, tienen un rostro joven.
En Oriente Medio y el norte de África la prevalencia del Sida es relativamente baja, aunque aumenta en países como Argelia, Irán y Marruecos.
En el continente asiático, aunque la epidemia llegó tarde, 8,3 millones de personas viven en 2006 con el VIH, según ONUSIDA, y de ellas las dos terceras partes se concentran en la India.
La región Asia-Pacífico tiene un enorme potencial para el desarrollo de la enfermedad, ya que no se adoptan las medidas oportunas para reducir el riesgo y los movimientos migratorios son elevados, al igual que el consumo de drogas intravenosas y el comercio sexual.
Los diez países en los que el sida está en su tendencia más alta son: India, con 5,7 millones de afectados, Sudáfrica (5,5 millones), Nigeria (2,9 millones), Mozambique (1,8 millones), Zimbabue (1,7 millones), Tanzania (1,4 millones), Kenia (1,3 millones), EEUU (1,2 millones), Zambia (1,1 millones) y Uganda (un millón), según estimaciones del informe de ONUSIDA de mayo de 2006.
Los países con mayor número de infectados están en África, pero la India ha superado a la República Sudafricana en número de casos de Sida y cuenta con dos tercios de los infectados de toda Asia.
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