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El riesgo de tener un infarto durante una relación sexual es menor al 1% |
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Neomundo.com
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lunes, 19 de octubre de 2009 |
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Según las estadísticas, el riesgo de tener un infarto durante una relación sexual es menor al 1%, ya que el esfuerzo que ésta requiere es inferior a otros de la vida diaria. El desconocimiento de estos datos genera que muchas personas convivan con una idea errada de la actividad sexual en enfermos tanto cardíacos como pulmonares
"Según las estadísticas, el riesgo de tener un infarto durante una relación sexual es menor al 1%,
ya que el esfuerzo que ésta requiere es inferior a otros de la vida
diaria. El desconocimiento de estos datos genera que muchas personas
convivan con una idea errada de la actividad sexual en enfermos tanto
cardíacos como pulmonares", revela la doctora Beatriz Literat, del
departamento de sexología y disfunciones sexuales de Halitus Instituto Médico.
De
acuerdo con Literat, hay una idea generalizada de que el esfuerzo
durante la actividad sexual puede provocar una exacerbación de la
patología. Pero advierte: "El fantasma del infarto durante el coito es
una fantasía presente en la mayoría de estos pacientes."
Otro de los mitos que
según la especialista abunda es aquello de que la sexualidad debe y
puede funcionar en forma independiente al resto del organismo. Y, sin
embargo, lo que ocurre es todo lo contario: "es fundamental darle el
lugar que corresponde al buen estado de la salud, para el correcto
funcionamiento del aparato sexual y reproductivo".
La sexualidad como función fisiológica está muy relacionada con el buen funcionamiento de los aparatos cardiovascular y respiratorio,
dado que durante la respuesta sexual intervienen los dos sistemas. El
caridiovascular, para enviar sangre a la piel y órganos genitales; y el
respiratorio, para aportar el oxígeno necesario para el funcionamiento
del aparato muscular que también participa.
"Esto se evidencia
-describe Literat- en el aumento de las frecuencias tanto cardiaca como
respiratoria durante la etapa de excitación sexual".
Cuando una
persona padece algún trastorno cardíaco, como un infarto de miocardio,
problemas valvulares, enfermedades coronarias o de origen respiratorio
como asma, EPOC, enfisema, u otra, la función sexual puede verse limitada.
"Tanto
neumonólogos como cardiólogos conversan con sus pacientes respecto a la
reinserción laboral, la rehabilitación física y psicológica que deben
realizar para recuperar un aceptable estado físico y como perder el
miedo frente a las actividades que conllevan algún tipo de esfuerzo."
Pero, según la especialista, son pocas las veces en que los enfermos tienen la oportunidad de aclarar todas sus dudas en cuanto a cómo retomar su vida sexual sin riesgos.
Existen
otras variables primordiales a tener en cuenta para una vida sexual
saludable en medio de una enfermedad o después de una cirugía
reparadora. Literat las resume en una pareja estable, técnicas sexuales
adecuadas a cada paciente que los sexólogos deberían enseñarles a los
enfermos y a sus parejas.
"A eso se le suma una rehabilitación
post quirúrgica o post evento clínico adecuada. Su objetivo debe ser
que el o la paciente recupere un estado físico aceptable y un estado psíquico que les permita alejar miedos injustificados y poder vivir con plenitud."
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