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Hace poco me detuve a felicitar a una joven madre que llevaba a su hijo
en cochecito. La mujer había estado hablando a su hija que apenas
hablaba, a lo largo de toda la cuadra y le señalaba las cosas que
veían, le hacía preguntas, como "¿qué color son esas flores?", y le
contaba lo que iban a hacer cuando llegaran al parque.
No es habitual que esto suceda en mi barrio, le dije. Muy a menudo, las
madres y niñeras que veo están con sus celulares, las BlackBerry y los
iPod, y no con los niños.
No existían tales distracciones cuando mi esposo y yo pasábamos el
tiempo con nuestros bebes, niños pequeños y preescolares. Al igual que
esa joven madre, les hablábamos. Les leíamos y cantábamos con ellos. Y
mucho antes de que hablaran, imitábamos sus sonidos y les hacíamos
saber que los escuchábamos y les respondíamos.
No soy la única alarmada por la moderna conducta de los padres. Randi
Jacoby, especialista en habla y lenguaje de Nueva York, recientemente
me dijo en un mensaje por correo electrónico: "Los padres han dejado de
comunicarse con los niños pequeños, lo que hace que se pierda también
el contacto visual, la expresión facial y, sobre todo, el feedback
[retroalimentación], que es esencial para el desarrollo temprano de la
comunicación.
Los niños pequeños requieren tiempo y un feedback individual
mientras luchan por formular palabras para elaborar su lenguaje y sus
habilidades cognitivas. Las destrezas básicas no se están enseñando con
el ejemplo, y la sociedad cae presa de la respuesta rápida a la que la
generación de la computadora se ha acostumbrado.
Sería necesario recordar a los padres la importancia de su modelo comunicativo".
Por supuesto, no todos los padres están habitualmente desconectados
de sus niños pequeños. Dos de mis amigas que tienen alrededor de 30
años y que tienen niños pequeños, les hablan y conversan con ellos
continuamente.
El consejo de Jacoby a los padres: "Recompense los intentos de
comunicación de su pequeño prestando mayor atención a lo que diga. Esté
listo para dejar su celular y mire al niño directamente a los ojos
cuando comparte sus pensamientos con usted".
La comunicación comienza en cuanto el niño nace. La manera en que se
toca, sostiene y mira al bebe y cómo se le habla lo ayuda a aprender su
lenguaje, y las diferentes maneras en que llora ayuda a los padres a
aprender su lenguaje: "estoy mojado", "tengo hambre", estoy cansado",
"me duele", "estoy abrumado", y así sucesivamente.
"Hable con su bebe siempre que tenga la oportunidad", aconseja a los padres la Asociación Médica Norteamericana.
"Aunque no entienda lo que se le dice, su voz calma y
tranquilizadora es lo que necesita para sentirse seguro. Siempre
responda al llanto de su recién nacido, no se lo malcría por prestarle
demasiada atención."
La Asociación Norteamericana del Habla, Lenguaje y Oído alienta a
los padres para que redoblen sus esfuerzos de comunicación mirando al
bebe e imitando sus vocalizaciones, risa y expresiones faciales.
"Háblele cuando hace esto", sugiere la asociación. "Cuéntele adónde
van a ir, lo que van a hacer cuando lleguen ahí, y a quién y qué van a
ver." Uno podría decir cosas, como: "Ahora te vamos a poner las
medias", "vamos a ir en el auto a ver a la abuela" o, "cuando lleguemos
a la plaza, te voy a hamacar".
Y nunca es demasiado temprano para presentarles los libros. Recuerdo
a mi sobrina, que, a los 3 meses, se embelesaba cuando su madre le
"leía" un libro de dibujos y le señalaba objetos, le comentaba sobre
los colores y lo que hacían los diferentes personajes.
Es lo mismo con los niños pequeños. Consejo de los expertos en
habla: "Háblele mientras hace algo y va a algún lugar. Cuando lo lleva
en cochecito, por ejemplo, señálele los objetos familiares y diga sus
nombres. Use un lenguaje simple, pero con estructura gramatical. Amplíe
con otras palabras. Por ejemplo, si el niño dice "auto" respóndale:
"Sí, ese es un auto grande y rojo".
No hablan, pero comprenden
Recuerde que los niños que aún no hablan comprenden mucho más de
lo que dicen. Uno de mis nietos tardó en comenzar a hablar. Cuando
quería algo para tomar o comer, iba a la heladera o a la alacena y
señalaba lo que quería. Nuestra tarea era preguntarle: "¿Querés agua o
jugo?, ¿cereal o pasas de uva? Y esperábamos la respuesta. Cuando
comprendíamos, reforzábamos el mensaje verbal y decíamos: "¡Ah!, Lo que
querés es cereal".
Evite palabras de bebe y la forma de hablar de ellos porque el niño
que está aprendiendo a hablar se puede confundir. Enseñe a sus hijos
las palabras y nombres correctos para las personas, cosas y partes del
cuerpo, incluso "pecho", "pene" y "vagina". Si su niño utiliza una
palabra infantil ("pa-pa", por ejemplo) se puede repetir, pero use
también la correcta y diga "comida".
Hagan juegos con las palabras, como "Itsy-Bitsy araña", y aliente a
su hijo a realizar los gestos que acompañan y quizá también a decir
algunas de las palabras.
Cuente los escalones cuando sube una escalera. "Las habilidades
matemáticas de mis nietos mellizos florecieron mucho antes de que
pudieran hablar en oraciones porque viven en un tercer piso. A
cualquier edad que su hijo comience a hablar, hágale saber que está
interesada en lo que está diciendo, al repetir y ampliar lo que dice y
al pedirle que repita lo que dijo si no lo entendió.
Haga preguntas que requieran de una elección, como "¿querés leche o
jugo?" o ¿querés caminar o ir en cochecito? Ayude a ampliar el
vocabulario de su hijo al hablarle de lo que se puede hacer con varios
objetos y explicándole por qué un determinado alimento ayuda a tener un
cuerpo sano.
Cante canciones, recite rimas infantiles y aliente a su hijo a
completarlas con algunas palabras. Cuando lean un libro juntos, lo que
debería ser una actividad cotidiana, pídale que nombre o describa los
objetos o que hable sobre lo que hacen los personajes.
Evite la frustración verbal. Cuando sus hijos traten de hablarle,
présteles toda la atención posible. Y antes de hablarles a ellos,
asegúrese de que estén atentos. Comentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |