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Los expertos creen que el castigo corporal puede afectar el bienestar psicológico
La mala noticia es que los pequeños que reciben azotes podrían perder puntos en su coeficiente intelectual (CI). La
buena noticia es que parece que el CI de los niños está en aumento, y
al menos un experto cree que parte de la razón se debe a que el castigo
corporal está perdiendo popularidad en Estados Unidos y en gran parte
del mundo. Ése es el punto de vista del experto en violencia
doméstica y disciplina Murray Straus, profesor de sociología y
codirector del Laboratorio de investigación familiar de la Universidad
de New Hampshire. Straus tiene previsto presentar los hallazgos de la
investigación reciente sobre los azotes este viernes en la Conferencia
Internacional sobre Violencia, Abuso y Trauma en San Diego. Los
resultados de una encuesta de más de 17,000 estudiantes universitarios
de 32 países "muestran que mientras más elevado era el porcentaje de
padres que recurría al castigo corporal, menor era la media de CI a
nivel nacional", escribió Straus en su presentación. En el
análisis del castigo físico solamente en Estados Unidos, Straus y un
investigador asociado revisaron los datos de las puntuaciones de CI de
806 niños entre dos y cuatro años y de otros 704 niños de cinco a nueve
años. Cuando evaluaron su CI a los cuatro años después, los
niños del grupo más pequeño que no recibía castigo físico tenían cinco
puntos más, en promedio, que los niños que recibían azotes. En el grupo
de niños mayores, los azotes resultaron en una pérdida promedio de 2.8
puntos. "La frecuencia con la que los padres azotaban a sus
hijos marcaba la diferencia", comentó Straus en un comunicado de prensa
de la universidad. "En la medida en que los azotes sean más frecuentes,
el desarrollo de la capacidad mental del niño será más lento. Sin
embargo, incluso una pequeña cantidad de azotes hacía la diferencia". La
Dra. Rahil Briggs, psicóloga infantil del Hospital Pediátrico de
Montefiore en la ciudad de Nueva York, dijo que cree que "la disciplina
se debe aprovechar para enseñar algo al niño". "Si azota a su
hijo, le enseñará que pegar es la mejor forma de manejar una
situación", destacó. "Sin embargo, si utiliza otros métodos de
disciplina, le empieza a enseñar a su hijo habilidades cognitivas de
mayor nivel como autocontrol, pensamiento lógico y de causa y efecto". Briggs
destacó que una investigación anterior muestra claramente que cuando
los niños están en situaciones negativas estresantes, éstas pueden
cambiar de hecho la arquitectura de sus cerebros y afectar ciertos
procesos neurales. El Dr. Stephen Ajl, pediatra en abuso
infantil, director de atención pediátrica ambulatoria del Centro
Hospitalario de Brooklyn y director médico del Centro para la Defensa
Infantil Jane Barker de Brooklyn de la ciudad de Nueva York, dijo que
"los azotes y otras formas de castigo físico significan que alguien
pierde el control y si esto continua de manera crónica, podría afectar
alguna parte del bienestar psicológico de los niños". Y aunque
algunas personas creen que pueden usar los azotes como medio de castigo
sin perder el control, Briggs señaló que es muy difícil hacerlo todo el
tiempo. "Cuando castiga físicamente a su hijo, abre esa
compuerta y la probabilidad de que pueda perder el control aumenta",
advirtió Briggs. "Además, si sólo recurre a los azotes, no le enseña a
su hijo ninguna cosa". La presentación de Straus en la
conferencia sobre violencia también incluyó los hallazgos del estudio
de estudiantes universitarios, realizado por investigadores de 32
países. Encontró que en los países en los que el uso del castigo físico
se hacía menos común, la puntuación nacional de CI promedio aumentaba. Esos
hallazgos son plausibles y tienen algo de sentido, destacó Briggs, pero
agregó que es difícil explicar el resto de factores que podrían jugar
un papel en las puntuaciones de CI, incluidos la pobreza y la educación
de los padres. Ajl recomienda que los padres deben pensar cómo
quieren disciplinar a sus hijos antes de que se encuentran con esa
situación. Además, destacó, un pediatra puede ayudar a los padres a
usar formas más efectivas para disciplinar a sus hijos. Más información La American Academy of Pediatrics tiene más consejos sobre disciplina efectiva.
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