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La neumonía es la causa principal de muerte infantil en todo el mundo. Se calcula que esta enfermedad mata a unos 1,8 millones de niños cada año, más que el SIDA, la malaria y el sarampión combinados. Sin embargo, puede prevenirse mediante medidas sencillas como la inmunización, una alimentación adecuada y el control de factores ambientales.
Datos clave
- La neumonía es la causa principal de muerte de niños en todo el mundo.
- Se calcula que la neumonía mata a unos 1,8 millones de niños cada año, más que el SIDA, la malaria y el sarampión combinados.
- La neumonía puede estar causada por virus, bacterias u hongos.
- La neumonía puede prevenirse mediante inmunización, una alimentación adecuada y mediante el control de factores ambientales.
- La
neumonía puede tratarse con antibióticos, pero menos del 20% de los
niños que padecen neumonía reciben los antibióticos que necesitan.

La
neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los
pulmones. Éstos están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos,
que —en las personas sanas— se llenan de aire al respirar. Los alvéolos
de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace
dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno.
La neumonía es la
principal causa individual de mortalidad infantil en todo el mundo. Se
calcula que mata cada año a unos 1,8 millones de niños menores de cinco
años, lo que supone el 20% de todas las defunciones de niños menores de
cinco años en todo el mundo. Cada año, se producen unos 155 millones de
casos de neumonía infantil en el mundo. La neumonía afecta a niños —y a
sus familias— de todo el mundo, pero su prevalencia es mayor en el
África subsahariana y Asia meridional. Puede prevenirse mediante
intervenciones sencillas y tratarse con medicación y cuidados de costo
bajo y tecnología sencilla.
Causas
Diversos agentes infecciosos —virus, bacterias y hongos— causan neumonía, siendo los más comunes los siguientes:
- Streptococcus pneumoniae: la causa más común de neumonía bacteriana en niños;
- Haemophilus influenzae de tipo b (Hib): la segunda causa más común de neumonía bacteriana;
- Pneumocystis
jiroveci: un hongo que es una causa importante de neumonía en niños
menores de seis meses con VIH/SIDA, responsable de al menos uno de cada
cuatro fallecimientos de lactantes seropositivos al VIH.
Transmisión
La
neumonía puede propagarse por diversas vías. Los virus y bacterias
presentes comúnmente en la nariz o garganta de los niños, pueden
infectar los pulmones al inhalarse. También pueden propagarse por vía
aérea, en gotículas producidas en tosidos o estornudos. Además, la
neumonía puede propagarse por medio de la sangre, sobre todo en el
parto y en el período inmediatamente posterior. Se necesita investigar
más sobre los diversos agentes patógenos que causan la neumonía y sobre
sus modos de transmisión, ya que esta información es fundamental para
el tratamiento y la prevención de la enfermedad.
Síntomas
Los
síntomas de la neumonía vírica y los de la bacteriana son similares, si
bien los de la neumonía vírica pueden ser más numerosos que los de la
bacteriana.
Son síntomas de neumonía los siguientes:
- respiración rápida o dificultosa
- tos
- fiebre
- escalofríos
- pérdida de apetito
- sibilancia (más común en infecciones víricas).
En casos de neumonía grave, los niños
pueden presentar tiraje subcostal; es decir, depresión o retracción de
la parte inferior del tórax durante la inspiración (en una persona
sana, el pecho se expande durante la inspiración). En lactantes, la
neumonía puede ocasionar incapacidad para consumir alimentos o
líquidos, así como pérdida de consciencia, hipotermia y convulsiones.
Factores de riesgo
La
mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección mediante sus
defensas naturales, pero los niños inmunodeprimidos presentan un mayor
riesgo de contraer neumonía. El sistema inmunitario del niño puede
debilitarse por malnutrición o desnutrición, sobre todo en lactantes no
alimentados exclusivamente con leche materna.
La
presencia previa de enfermedades como sarampión o infecciones de VIH
asintomáticas también aumentan el riesgo de que un niño contraiga
neumonía.
Los factores ambientales siguientes también aumentan la susceptibilidad de los niños a la neumonía:
- vivir en hogares hacinados
- la
contaminación del aire interior ocasionada por el uso de biomasa (como
leña o excrementos) como combustible para cocinar o calentar el hogar
- el consumo de tabaco por los padres.
Tratamiento
La
neumonía puede tratarse con antibióticos, los cuales suelen recetarse
en centros de salud u hospitales, pero la inmensa mayoría de los casos
de neumonía infantil pueden tratarse eficazmente en el hogar. Se
recomienda la hospitalización de los lactantes de dos meses o menos,
así como de los casos muy graves.
Prevención
La
prevención de la neumonía infantil es un componente fundamental de toda
estrategia para reducir la mortalidad infantil. La inmunización contra
la Hib, neumococos, sarampión y tos ferina es la forma más eficaz de
prevenir la neumonía.
Una
nutrición adecuada es clave para mejorar las defensas naturales del
niño, comenzando con la alimentación exclusiva con leche materna
durante los seis primeros meses de vida; además de prevenir eficazmente
la neumonía, reduce la duración de la enfermedad.
También
puede reducirse el número de niños que contraen neumonía corrigiendo
factores ambientales como la contaminación del aire interior (por
ejemplo, proporcionando cocinas de interior limpias a precios
asequibles) y fomentando una higiene correcta en hogares hacinados.
A
los niños infectados con el VIH se les administra el antibiótico
cotrimoxazol diariamente para reducir el riesgo de que contraigan
neumonía.
Costos económicos
Hay
investigaciones que han determinado que la prevención y el tratamiento
adecuado de la neumonía pueden evitar un millón de fallecimientos de
niños al año. Únicamente mediante el tratamiento adecuado pueden
evitarse 600 000 muertes al año.
Se
calcula que el costo de tratar a todos los niños del mundo enfermos de
neumonía es de unos 600 millones de dólares EE. UU. Tratar la neumonía
en el África subsahariana y Asia meridional —donde se producen el 85%
de los fallecimientos— costaría la tercera parte de esta cantidad, unos
200 millones de dólares. Esta cifra incluye el costo de los propios
antibióticos y también la formación de los profesionales sanitarios,
que fortalece los sistemas de salud en su conjunto.
Respuesta de la OMS
En
2007, la OMS y el UNICEF crearon el Plan de acción mundial para la
prevención y el control de la neumonía (GAPP), cuya finalidad es
acelerar el control de la neumonía en el contexto de intervenciones
integradas en pro de la supervivencia infantil. La OMS trabaja también
en el fomento de:
- la inmunización
- la elaboración de directrices para el tratamiento de casos de neumonía
- la lactancia materna
- la reducción de la contaminación del aire interior
- el tratamiento antibiótico preventivo de niños infectados con el VIH.
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