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Un estudio que se publica hoy en Nature muestra una nueva vía más eficaz para eliminar la micobacteria de la tuberculosis mediante la inhibición de sus proteosomas.

Los intentos por erradicar la tuberculosis están bloqueados por el
hecho de que la micobacteria que provoca la enfermedad dispone de
mecanismos sofisticados para sobrevivir aletargada en las células
infectadas. Ahora, el equipo de Carl Nathan, de la Universidad de
Cornell, en Nueva York, ha identificado algunos compuestos que inhiben
ese mecanismo sin dañar las células humanas.
Los
resultados de este trabajo se publican hoy en Nature. Los estudios
estructurales revelan los detalles de los mecanismos por los que esas
moléculas inhibidoras actúan y explica la selectividad por determinadas
especies. El citado grupo ha revisado más de 20.0oo compuestos para
inhibir la actividad de los proteosomas de Mycobacterium tuberculosis.
Han
identificado y sintetizado un grupo de inhibidores, de los que han
estudiado su capacidad para inhibir los proteosomas dentro de la
micobacteria. Además, han estudiado los efectos de los compuestos en
las células epiteliales de los monos y de células humanas del sistema
inmunitario.
Eficacia Los
dos compuestos se han mostrado eficaces frente a Mycobacterium
tuberculosis, sin efectos tóxicos para las células de los mamíferos.
También han determinado que no existe una actividad antibacteriana
frente a un amplio número de bacterias, lo que demuestra un alto grado
de especificidad para las micobacterias tuberculosas.
Por
eso, la inhibición de los proteosomas de la micobacteria de la
tuberculosis parece ser irreversible y mil veces más eficaz que la
inhibición observada frente a proteosomas humanos. Para aprender más
sobre el mecanismo inhibidor y sus bases para la selección de las
especies, el citado grupo ha conseguido las estructuras cristalinas a
nivel anatómico de los proteosomas de la bacteria de la tuberculosis
después de someterse a esos inhibidores.
Estos
trabajos demostraron que las moléculas del inhibidor bloquean la
capacidad de los proteosomas para degradar las proteínas en más de una
forma: produciendo cambios clínicos directos a la localización activa
de los proteosomas y alterando la conformación del saco donde se unen
los fragmentos de proteínas antes de que se empiecen a degradar. "Estos
cambios conformacionales constriñen el saco y las proteínas no se
pueden acoplar en el sustrato.
La mayor
parte de los aminoácidos residuales de los proteosomas están implicados
en estos cambios conformacionales, algunos lejanos a la zona activa y
son diferentes de los que se producen en los proteosomas humanos".Esto
puede explicar por qué esta inhibición no se observa en los proteosomas
humanos y po qué las enzimas humanas no son capaces de seguir los
mismos cambios estructurales. (Nature; DOI: 10.1038/ nature08357).
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