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Una fulminante enfermedad acabó esta
mañana con la vida de Jacobo Máiz Bescansa, uno de los profesionales de
la Medicina gallega con más proyección a nivel nacional, ya que
destacaba entre los mejores cirujanos plásticos del país. Con una larga
trayectoria profesional y docente, Jacobo Máiz centró buena parte de su
trabajo en aspectos como la reconstrucción mamaria posterior a procesos
cancerígenos o las reconstrucciones faciales.
Tras su jubilación en el año 2007 como
jefe de servicio de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética del
Complejo Hospitalario Universitario, el doctor Máiz continuó con el
desarrollo de su profesión en el sector privado, al frente de su propia
consulta, la Clínica Maiz, en la que trabajaba junto con el doctor Luis
Penide Pereira, y en el hospital La Rosaleda, al que se incorporó hace
dos años.
Hasta ese año en
el Hospital de Conxo y en Nuestra Señora de la Esperanza, había
intervenido a 32.000 pacientes. Sólo en reconstrucciones faciales,
tanto parciales como medias, e incluso totales, realizó más de diez
mil, como él mismo recordaba en su último año al frente del servicio
del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, donde llegó a
recibir las felicitaciones públicas de una paciente a la que consiguió
salvar el rostro tras haberse sometido a dieciséis operaciones en los
últimos cinco años. Vinculado
a todas las innovaciones que en su materia se fueron introduciendo en
la capital gallega a lo largo de las últimas décadas, Jacobo Máiz
Bescansa insistía en sus intervenciones públicas en desvincular la
cirugía plástica de su vertiente más banal. “Siempre se piensa en
liposucciones, implantes de silicona o aplicación de botox, pero esta
especialidad va mucho más allá, ya que se ocupa de subsanar los
defectos de la forma y enfermedades”, señalaba en una de sus últimas
entrevistas en EL CORREO GALLEGO. FOTO: Cris TobíoComentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |