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Estudio sobre infartos y embolias: confirman que fibras de coágulos de sangre son las más elásticas |
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Thursday, 03 de August de 2006 |
Las fibras que forman los coágulos de sangre son extraordinariamente
elásticas, hasta el punto que pueden estirarse hasta tres veces su
tamaño para luego volver a su longitud inicial, y expandirse más de
cuatro veces antes de romperse, Investigadores estadounidenses han analizado las partículas que forman los coágulos. Sus propiedades les permite frenar el flujo de la sangre sin romperse. El hallazgo puede tener implicaciones en el tratamiento de los infartos de corazón o las embolias.
El descubrimiento convierte a las fibras de fibrina en las más
elásticas conocidas en la naturaleza hasta el momento. Gracias a este
nuevo conocimiento, es posible que se puedan diseñar modelos
experimentales sobre la formación de los coágulos que ayuden a entender
más los ataques al corazón o las trombosis cerebrales.
Los investigadores que han hecho este hallazgo trabajan en la Wake
Forest University, en Carolina del Norte, EEUU. Partían del
conocimiento de que los coágulos de sangre son una mezcla
tridimensional de fibras de fibrina, unidas gracias a una especie de
'pegamento' que es el factor XIIIa, según un estudio publicado en la
revista Science.
Los coágulos tienen que ser a la vez fuertes y flexibles. Su objetivo
es frenar el flujo de la sangre, y sufren un estrés mecánico muy
importante. Por ello, deben tener unas propiedades mecánicas especiales
para poder realizar su misión.
"En la naturaleza no existen otras fibras que se puedan estirar tanto
sin romperse", comenta el doctor Martin Guthol, uno de los autores del
estudio. "La revelación fue impresionante porque la hipótesis de los
científicos era que las fibras se podían estirar pero que se romperían
con facilidad. Sin embargo, hemos demostrado que no es así", aclara.
Aplicación
El tamaño minúsculo de estas fibras había sido el principal limitante
para investigar la capacidad de estiramiento. Su diámetro es 1.000
veces más pequeño que un pelo humano. Gracias a un sistema que combina
dos microscopios, los investigadores americanos han podido no sólo ver
las fibras, sino también estirarlas.
"Las implicaciones clínicas del descubrimiento son importantes, ahora
podemos entender lo complicado que es quitar un coágulo que esté
impidiendo la circulación de la sangre produciendo un ataque al corazón
o un infarto cerebral", comenta Roy R. Hantgan, profesor asociado de
Bioquímica de la Universidad implicada en la investigación.
Los científicos han contactado ya con una compañía que fabrica aparatos
que rompen los coágulos sanguíneos con ultrasonidos. Conocer las
propiedades de las fibras puede ayudar mucho a saber cómo aplicar la
fuerza para romper los coágulos más eficientemente.
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