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Los últimos resultados del estudio más largo que se ha hecho hasta la fecha confirman que la cirugía es mejor que la angioplastia para abrir las arterias a fin de prevenir accidentes cerebrovasculares (ACV) causados por la obstrucción de las arterias carótidas, los vasos sanguíneos más grandes que llevan sangre al cerebro.
"A
diferencia del tratamiento endovascular [angioplastia], los pacientes
que se sometieron a la cirugía tuvieron casi la mitad de la tasa de ACV
durante el seguimiento a largo plazo", señaló el Dr. Martin M. Brown,
profesor de medicina del accidente cerebrovascular del Instituto de
Neurología de la Escuela Universitaria de Londres (University College
London), y autor principal de dos informes que aparecen en la edición
de octubre de la revista Lancet Neurology. Brown es líder
del llamado estudio CAVATAS, que ha dado seguimiento a 504 personas con
estenosis (estrechamiento) de las arterias carótidas, y que fueron
asignados de manera aleatoria a un procedimiento quirúrgico llamado
endarterectomía o a la angioplastia. "Éste es el primer ensayo
que compara el tratamiento endovascular con la cirugía", apuntó Brown.
A algunos participantes del ensayo se les dio seguimiento durante hasta
ocho años. La cirugía carotidea no es una operación de
consideración, debido a que estas arterias están cerca de la superficie
del cuello. Algunas veces se realiza mediante anestesia local. El
cirujano sujeta la arteria y elimina los depósitos grasos de su pared.
La angioplastia utiliza un balón inflable para mejorar el flujo
sanguíneo. Uno de los informes señaló que se observaron más ACV
menores a los 30 días después del tratamiento en el grupo de
angioplastia que en el grupo de cirugía. La incidencia de accidentes
cerebrovasculares así como de miniaccidentes cerebrovasculares llamados
ataques isquémicos transitorios (AIT), fue más alta en el grupo de
angioplastia en los ocho años siguientes, 19.3 por ciento en
comparación con 17.2 por ciento en el grupo de cirugía. Pero el
número de personas que participaron en el ensayo fue pequeño, por lo
que los hallazgos necesitan ser confirmados por ensayos más grandes que
en estos momentos están en marcha, según el informe. El segundo
estudio informó sobre 413 participantes de CAVATAS que se sometieron a
un examen de ultrasonido periódico de las arterias carótidas tratadas
durante los cinco años de seguimiento. El estudio encontró que la
incidencia de nuevo estrechamiento severo de la arteria carótida era
más alta en el grupo de angioplastia, que fue de 31 por ciento durante
cinco años, en comparación con once por ciento entre los que habían
recibido la cirugía. Los accidentes cerebrovasculares o AIT ocurrieron
en el 23 por ciento de los que experimentaron un nuevo estrechamiento
severo, en comparación con once por ciento de los que no lo tuvieron. La
implantación de una endoprótesis vascular o stent, un tubo flexible que
ayuda a mantener abierta la arteria, sí redujo la incidencia de
obstrucciones casi a la mitad entre los que se hicieron la
angioplastia. Sin embargo, la superioridad global de la cirugía en la
reducción del riesgo de accidente cerebrovascular fue clara, apuntaron
los autores del estudio. Los resultados de CAVATAS refuerzan
los de ensayos con menores periodos de seguimiento, subrayó el Dr.
Peter M. Rothwell, profesor de neurología clínica de la Universidad de
Oxford, que escribió un comentario acompañante en la revista. "En
conjunto, todos los ensayos muestran ahora un riesgo sustancialmente
más alto asociado con el tratamiento endovascular en comparación con la
cirugía", advirtió Rothwell. Los hallazgos se aplican solamente
a las personas que tienen síntomas, como pérdida temporal de visión o
del habla, debido al estrechamiento de la carótida, apuntó Brown. La
estenosis carotidea asintomática se detecta a veces en el curso de un
examen físico de rutina, y la decisión de tratar o no, y del
tratamiento apropiado, está en manos del médico y del paciente, dijo. "En
Norteamérica, la mayoría de los médicos recomendarían la cirugía",
apuntó Brown. "En el Reino Unido son mucho más renuentes a operar los
pacientes y recomendarían el tratamiento médico". Ese
tratamiento médico incluye medicamentos para controlar la presión
arterial alta y el colesterol alto, así como cambios en el estilo de
vida, destacó. La diferencia en la elección de tratamiento no
se debe al sistema nacionalizado de atención de la salud en Gran
Bretaña, dijo Brown. Sino más bien a que "en el sistema británico un
paciente no tiene acceso a un cirujano a menos que vea a un médico
primero. En Estados Unidos, muchos pacientes van directo al cirujano",
explicó. Hay muchos cirujanos en Estados Unidos, y los
"pacientes estadounidenses son más propensos a someterse a un
procedimiento de inmediato", agregó. La angioplastia aún ocupa
un lugar en el tratamiento de la estenosis carotidea, dijo Rothwell.
Después del diagnóstico inicial, algunas personas prefieren no optar
por la cirugía, comentó. Más información La American Heart Association describe la estenosis carotidea y su tratamiento.
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