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Un estudio reciente halla que los niños que son alérgicos a la leche podrían superar su alergia bebiendo cantidades crecientes de leche.
En
2008, investigadores del Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore
informaron que los niños que tenían alergia intensa a la leche podrían
"reentrenar" su sistema inmunitario para tolerar la leche y otros
productos lácteos consumiendo dosis gradualmente mayores. En el
estudio actual, los investigadores le dieron seguimiento a 18 niños
entre los 6 y los 16 cuyos síntomas se habían aliviado o habían
desaparecido durante el estudio anterior. Cuando 13 de los 18
niños regresaron a la clínica hasta 17 meses después, seis continuaron
sin tener reacciones luego de beber 7.6 ml (16 onzas) de leche, el
doble de la cantidad que se probó en el estudio anterior. Siete niños
presentaron reacciones leves, como picazón en la boca, urticaria,
estornudos y dolor de estómago luego de beber menos de 7.6 ml. Un niño
necesitó medicamentos para la tos, según anotaron los investigadores en
un comunicado de prensa del Johns Hopkins. Los investigadores
también le dieron seguimiento a tres niños que no podían beber más de
1.2 ml (2.5 onzas) de leche al final del estudio preliminar. Los
autores del estudio hallaron que los tres continuaron tomando leche a
diario únicamente con reacciones leves. Dos lograron tomar más de 1.2
ml con pocos problemas. El estudio fue publicado en la edición en línea del 10 de agosto de la Journal of Allergy and Clinical Immunology. Según el estudio, una clave para mantener la alergia a raya parece ser el consumo regular de leche y productos lácteos. "Ahora
tenemos evidencia de otros estudios de que algunos niños, en cuanto se
tratan de forma exitosa, permanecen libres de la alergia incluso sin
exposición diaria, mientras que en otros, la alergia regresa en cuanto
se suspende la exposición diaria a la leche", señaló el Dr. Robert
Wood, autor principal del estudio y director de alergias e inmunología
del Centro Infantil Johns Hopkins. "Esto podría significar que algunos
pacientes realmente se curan de la alergia, mientras que en otros, el
sistema inmunitario se adapta a la exposición regular a la leche y
podría, de hecho, necesitar la exposición para continuar tolerándola". Los
investigadores también examinaron la alergia a la leche con pruebas de
punción cutánea, una prueba estándar para la alergia alimentaria. Entre
ocho y quince meses después del estudio, siete niños no presentaron
reacciones. Los niveles en sangre de anticuerpos IgE de la leche, que
señalan alergia, se redujeron lentamente, mientras que el IgG4, un
anticuerpo que señala inmunidad a un alérgeno, aumentó. Los autores del estudio también hallaron que la prevalencia de las reacciones continuó reduciéndose con el tiempo. Como
parte del estudio, los niños y sus padres mantuvieron bitácoras diarias
de consumo de leche y lácteos, y registraron los síntomas, como
urticaria, dolor abdominal, estornudos y tos. Durante los tres primeros
meses, beber leche desencadenó reacciones casi la mitad de las veces.
Durante los siguientes tres meses, la leche desencadenó reacciones el
23 por ciento del tiempo, mientras que no se informaron sobre
reacciones en algunos niños. La alergia a la leche es la alergia
alimentaria más común. Entre los alérgicos, las proteínas de la leche
causan reacciones exageradas del sistema inmunitario que conllevan una
cascada de síntomas que van desde urticaria, picazón, inflamación y
vómitos, hasta anafilaxia en los casos más graves. Según los
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, tres millones
de niños estadounidenses tienen al menos una alergia alimentaria. Más información La Food Allergy & Anaphylaxis Network tiene más información sobre las alergias alimentarias.
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