Un grupo del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, ha desarrollado un nuevo anestésico general que podría resultar más seguro para los pacientes en estado crítico.
Según publican en el
último número de Anesthesiology, los resultados de estudios preclínicos
con un fármaco llamado etomidato MOC (una versión modificada de un
anestésico que ya no se utiliza) no indican un descenso brusco de la
tensión sanguínea, algo típico de los anestésicos, ni la supresión
prolongada de la actividad de la glándula adrenal, problema que sí
aparecía con la primera versión del fármaco.
Douglas
Raines, coordinador del estudio, se ha basado en la modificación de
análogos blandos, ya que ha añadido una molécula que provoca en el
etomidato una ruptura de su estructura gracias a la acción de enzimas
naturales, con la consecuencia de que los efectos farmacológicos se
producen con más rapidez.
Los ensayos en
modelo de rata señalan que el etomidato MOC produce efectos anestésicos
que cesan justo después de interrumpir el tratamiento.
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