|
Las lesiones renales que sufren algunos pacientes tras someterse a pruebas en las que se les inyecta un contraste...
Las lesiones renales que sufren algunos pacientes
tras someterse a pruebas en las que se les inyecta un contraste, como
la angiografía, podrían ser más graves de lo esperado. Un estudio
señala que este tipo de daño aumenta marcadamente la probabilidad de
padecer un infarto cardiaco o cerebral, entre otros.
La revista 'Clinical Journal of the American Society of Nephrology' se hace eco de los datos de cerca de 300 personas, con enfermedad renal crónica,
a las que se inyectó un contraste para realizar una angiografía
cardiaca. Se trata de una prueba en la que se introduce un catéter en
una arteria y se guía hasta el corazón. Una vez allí, se inyecta una
sustancia con la que visualizar obstrucciones en el flujo sanguíneo.
Uno de los posibles efectos secundarios de estos contrastes es el
daño renal o nefropatía, que se provoca al intentar procesar el
contraste. Pero, además de identificar este hecho, los autores del
citado trabajo, dirigidos por Richard Solomon (de la Universidad de
Vermont, EEUU), vieron que puede tener consecuencias a más largo plazo
y en otras áreas del organismo.
"Es importante saber que el hecho de padecer un fracaso renal tiene
consecuencias cardiovasculares a medio plazo", explica a elmundo.es
José Antonio Sánchez Tornero, jefe de servicio de Nefrología del
Hospital de La Princesa (Madrid).
Entre los efectos adversos, destacan cuatro por su gravedad: muerte, infarto cerebral o cardiaco y enfermedad renal con necesidad de recibir diálisis.
En este sentido, Tornero aclara que, en la práctica clínica, cuando
se realiza esta prueba a un paciente con riesgo renal o cardiovascular
previo se enfatiza en la prevención de una nefropatía.
El 13% sufrió un efecto secundario grave
Tras realizar un seguimiento de un año, los expertos vieron que un
31% de los enfermos sufrió algún efecto secundario. Por su parte, un
13% (38 personas) padeció uno de los citados episodios de mayor
severidad.
Los sujetos con una afección renal como consecuencia de someterse a la mencionada prueba presentaron el doble de riesgo de sufrir consecuencias negativas
a largo plazo. "Esta conexión patofisiológica específica entre la
nefropatía y los perjuicios [...] no está clara", apuntan los firmantes
del trabajo.
A la hora de realizar la prueba, los participantes recibieron dos
tipos de contraste: iopamidol o iodixanol. Entre los que no sufrieron
ninguna problema renal por la angiografía, ambas sustancias obtuvieron
cifras parecidas de efectos secundarios. Sin embargo, entre los que sí
padecieron daño en los riñones el iopamidol resultó un poco más seguro.
Esto se debe, probablemente, al menos tamaño molecular de esta
sustancia.
Aunque el estudio destaca a la hora de relacionar el daño renal con
los problemas cardiovasculares, Sánchez Tornero resalta que sus datos
son limitados. "Es un estudio aleatorio pero está realizado a partir de
los datos de otro, luego no mantiene el objetivo primario. Y, además,
se pierden muchos pacientes en el seguimiento". De hecho, de la muestra
inicial de 414, se centraron finalmente en 120 personas.
Comentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |