|
Los actuales marcadores biológicos del riesgo cardiovascular tienen
una escasa utilidad para decidir las mejores terapias que deben seguir
los pacientes...
Los actuales marcadores biológicos del riesgo cardiovascular tienen
una escasa utilidad para decidir las mejores terapias que deben seguir
los pacientes, según un estudio del Hospital General de Massachusetts y
la Universidad de Lund en Suecia que se publica en la revista 'Journal
of the American Medical Association' (JAMA).
Los resultados muestran que la medida de los marcadores
biológicos conocidos de la enfermedad cardiovascular mejora sólo
ligeramente la capacidad para predecir un futuro ataque cardiaco o
ictus en lo individuos sanos pero no lo suficiente para cambiar las
terapias preventivas.
Según explica Thomas Wang, del Hospital General de Massachusetts
y responsable del estudio, "aunque parece no existir un papel para el
uso rutinario de los marcadores biológicos en la detección del riesgo
cardiovascular, nuestros datos no excluyen su utilidad en determinados
pacientes". Wang se muestra optimista en las nuevas tecnologías capaces
de descubrir biomarcadores útiles para una predicción personalizada del
riesgo cardiovascular.
Los factores de riesgo convencionales como el tabaquismo, la
hipertensión, el colesterol y la edad pueden identificar a los
individuos bajo mayor riesgo de ataque cardiaco o ictus pero muchas
personas sin estos factores siguen sufriendo estos graves episodios.
Los investigadores se centraron en dos marcadores biológicos muy
estudiados en la enfermedad cardiovascular, la proteína C-reactiva y el
N-BNP, un tipo de péptido, así como cuatro marcadores identificados
recientemente denominados Cistatina C, Lp-PLA2, MR-proADM y MR-proANP.
En el estudio participaron más de 5.000 personas del Estudio
Malmö sobre Dieta y Cáncer (MDC) de la Universidad de Lund de las que
se disponía de datos de riesgo cardiovascular y muestras de plasma. Los
investigadores analizaron los niveles en plasma de seis marcadores en
las muestras tomadas cuando los participantes entraron en el estudio y
utilizaron los números de identificación de ciudadanía sueca para
seguir los episodios coronarios y cardiovasculares posteriores en los
registros hospitalarios en un periodo de 13 años de media.
Los resultados mostraron que dos de los marcadores, el N-BNP y el
MR-proADM, mejoraron la predicción de episodios coronarios, definidos
como ataque cardiaco o mortalidad derivada de una enfermedad cardiaca
isquémica. El N-BNP y la proteína C-reactiva mejoraron la predicción de
los episodios cardiovasculares, que son episodios coronarios más ictus.
Pero cuando se evaluó la capacidad de los marcadores para situar a los
individuos a las categorías de más o menos riesgo, el posible impacto
sobre las decisiones de tratamiento fue mínimo.
Según señala Christopher Newton-Cheh, coautor del estudio junto a
Wang desde el hospital estadounidense, "ya que de la elección de las
terapias podría depender la categoría de riesgo en la que se incluye un
paciente, trasladar a pacientes entre categorías podría conducir a un
cambio terapéutico. Aunque se produjo más movimiento entre categorías
en los pacientes inicialmente clasificados como de riesgo intermedio,
que dio lugar sobre todo a movimientos a los niveles más bajos, sigue
siendo necesario descubrir marcadores que puedan establecer una
diferencia significativa en la predicción del riesgo cardiovascular".
Comentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |