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Es también responsable del 5% de los años vividos con discapacidad...
 Una de cada 25 muertes que se producen en todo el mundo, así como
el 5% de la totalidad de los años vividos con discapacidad, son
atribuibles al consumo de alcohol, según concluye un estudio llevado a
cabo por investigadores del Centro de Adicción y Salud Mental de
Toronto (Canadá) y publicado en la revista The Lancet (2009;373:2223-2233).
Los investigadores, dirigidos por el Dr. Jürgen Rehm, descubrieron
que, globalmente, el consumo de alcohol medio es equivalente a los 6,2
litros de etanol puro al año o a alrededor de 12 unidades por persona a
la semana. En Europa, el dato es superior, alcanzando los 11,9 litros
de etanol por persona por año o 21,5 unidades por semana. En
Norteamérica estos datos son de 9,4 litros o 18 unidades.
Según los investigadores, los hombres consumen más alcohol que las
mujeres en todas las regiones del mundo, si bien la tasa varía dado que
las mujeres de países con ingresos altos consumen más que las de los
países pobres. Los autores han tenido en cuenta para la interpretación
de estos datos que el 45% de los hombres y el 66% de las mujeres en la
población mundial no beben alcohol, la mayoría nunca en su vida.
Los resultados muestran que, en 2004, el 3,8% de todas las muertes
que se produjeron a nivel global, aproximadamente 1 de cada 25, eran
atribuibles al alcohol. De ellas el 6,3% se produjeron en hombres y el
1,8% en mujeres.
Cáncer, ECV, heridas y cirrosis hepática
La mayoría de las muertes causadas por el alcohol se debían a
heridas, cáncer, enfermedad cardiovascular y cirrosis hepática. De
forma global, las muertes atribuibles a la bebida han aumentado desde
el año 2000, principalmente debido al aumento en el número de mujeres
que consumen alcohol. En las personas de menos de 60 años, la
proporción era superior al 5,3% entre quienes tomaban alcohol.
Europa tenía la mayor proporción de mortalidad asociada al
alcohol, con 1 de cada 10 muertes atribuibles. En Europa, los países de
la antigua Unión Soviética tenían la proporción más elevada, con una de
cada siete muertes o el 15% de la mortalidad. En relación al volumen de
alcohol consumido por persona, las tasas de mortalidad atribuibles a la
bebida fueron superiores en los países en desarrollo, en especial en
Asia suroriental. En términos globales, las tasas de mortalidad en
hombres eran cinco veces superiores a las de las mujeres.
En contraste con otros factores de riesgo tradicionales como la
presión sanguínea elevada o el colesterol, la enfermedad atribuible al
alcohol recae más en las personas más jóvenes que en las de mayor edad.
De todos los años vividos con discapacidad que pueden ser consecuencia
del alcohol, el 34% los padecían personas de entre 15 y 29 años, el 31%
aquellas entre los 30 y los 44 años y el 22% de las que tienen entre 45
y 59 años.
Por todo ello, como concluyen los autores, “de forma global, el
efecto del alcohol sobre la carga de enfermedad es del mismo tamaño que
el del tabaquismo en el año 2000, pero es superior en los países en
desarrollo. Un descubrimiento que no sorprende ya que el consumo
global está aumentando, sobre todo en los países más poblados como
India y China”.
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