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Es el único que evalúa más de 250 características genéticas entre las que están las claves de la patología cardíaca, y especialmente la cardiopatía isquémica.
El Centro Nacional de Genotipado y el Hospital del Mar de Barcelona,
junto con otras instituciones médicas, han presentado hoy el primer
chip de ADN capaz de detectar, a largo plazo, el riesgo cardiovascular
de las personas a partir de información genética y de estilos de vida
del propio paciente. El nuevo chip, denominado Cardio inCode, es el
único que evalúa más de 250 características genéticas entre las que
están las claves de la patología cardíaca, y especialmente la
cardiopatía isquémica, según ha explicado a Efe el doctor Jaume
Marrugat, director del programa de Investigación en Procesos
Inflamatorios y Cardiovasculares del IMIM-Hosital del Mar,.
El test, que siempre lo debe indicar un médico, se realiza con una
muestra de células de la boca, que posteriormente se manda a un
laboratorio para extraer la información genética del paciente. Marrugat
ha señalado que luego el informe genético se remite al IMIM, en donde
se mezclan estos datos con la información de riesgo del propio
paciente, como el colesterol, la presión arterial, el peso o los
antecedente familiares, para elaborar el informe del riesgo
cardiovascular. En este informe, que combina información genética
con factores de riego, se hace una perspectiva de cuál será la
evolución del pacientes si no toma ninguna medida de precaución, y el
riego que tiene a lo largo del tiempo de padecer un episodio
cardiovascular, según modifique o no sus factores de riesgo. Marrugat,
que también es coordinador de la Red de Investigación Cardioascular
HERACLES (RETICS-ISCIII), ha asegurado que están muy contentos con este
test porque es fruto de un proyecto conjunto de Investigación y
Desarrollo de varios organismos y porque es la primera vez que
consiguen que alguna patente en la que son coinventores se desarrolle
con una aplicación tangible. El desarrollo del chip ha sido fruto
del trabajo conjunto entre cientíicos del Instituto Municipal de
Investigación Médica (IMIM-Hospital del Mar, Barcelona), la Universidad
de Tufts (EEUU), el Centro Nacional de Genotipado (Nodo CNIO, Madrid),
y la compañía biotecnológica Ferrer inCode. El chip incorpora 11
polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) asociados a riesgo de infarto
y evalúa más de 110 nucleótidos relacionados con la predisposición a
padecer factores de riesgo cardiovascular clásicos, las llamadas vías
de señalización fisiopatológicas, seleccionados de más de 4.400
trabajos científicos publicados sobre esta cuestión. Según este
científico, el conocimiento anticipado de la información genética que
aporta este chip puede ayudar a adoptar medidas de higiene, dietéticas
y terapéuticas desde un principio en personas que muestren un perfil
genético más desfavorable, para minimizar en un futuro el riesgo de
eventos cardiovasculares. El coste del test Cardio inCode, que se ha
presentado en una jornada sobre la aportación de la genética en la
determinación del riesgo cardiovacular, podría estar en torno a los 500
euros, y a partir del verano está previsto hacer un lanzamiento masivo
del producto en España y Europa. Para Marrugan, el problema que
hay actualmente para predecir el riego cardiovascular es que el grupo
que en principio tiene un riesgo moderado de infarto, que es del 30% de
la población, es el que sufre el 54% de todos los acontecimientos
cardiovasculares, y por ello, es en este tipo de personas en el que
está indicado hacer el test.
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