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Los obreros metalúrgicos, los de la construcción, el personal de peluquería, de la hostelería y la limpieza o los profesionales sanitarios son quienes más sufren afecciones en la piel de sus manos y, la mayoría de las veces, se trata de un eccema crónico. A pesar de sus repercusiones en el ámbito laboral, los especialistas se quejan de que no existe un registro que confirme las bajas laborales que causa.
Inflamación, enrojecimiento, edema, ampollas, fisuras, picor y dolor incluso para abrocharse el botón de un pantalón. "Sus síntomas clínicos provocan una discapacidad
laboral, social y psicológica sustancial que, en muchas ocasiones,
termina en periodos prolongados de baja laboral y desempleo, ansiedad,
baja autoestima y fobia social", afirma Thomas Ruzicka, del
departamento de Dermatología de la Universidad Ludwing-Maximilians
(Munich, Alemania) y principal autor de un estudio relacionado con el
tratamiento de esta patología.
Según varios estudios, publicados en 'British Journal of Dermatology' y en 'Journal of Investigative Dermatology',
casi el 20% de los afectados se dio de baja por enfermedad a largo
plazo y el 23% perdió su trabajo en los últimos 12 meses debido a esta
patología.
Estas cifras demuestran que las personas afectadas no sólo tienen peor calidad de vida en
el ámbito personal, también en el laboral. Sólo hay que imaginar el día
a día de una peluquera a la que le afecta alguno de los productos
químicos que utiliza para dar el tinte, por ejemplo.
En España se sabe que aproximadamente el 10% de la población puede
presentar algún episodio de eccema en las manos y en el 7% de los
casos, esta patología se convierte en crónica y más severa. Las causas
pueden ser varias, pero la más habitual es el contacto con algunos
productos químicos, responsables de la alergia de contacto, como pueden
ser algunos alimentos (carnes, pescados, frutas o verduras), guantes,
aceites, cromo, níquel y sustancias químicas (antioxidantes de la goma).
Cuando se conoce la causa, el primer paso en el tratamiento es
evitar el alérgeno causante, lo que dificulta el desarrollo laboral del
afectado. En los casos en los que no se encuentra el desencadenante
externo, "indicamos cremas hidratantes y
corticosteroides locales. Y si no funciona, los generales por vía oral
con pautas cortas para evitar los efectos secundarios", señala Luis
Conde-Salazar Gómez, jefe de servicio de Dermatología Laboral del
Instituto de Salud Carlos III (Madrid).
Ante un brote agudo, también "se utilizan los inmunomoduladores
tópicos (pimecrolimus o tacrolimus) asociados a las radiaciones
ultravioleta B de banda estrecha como tratamiento de mantenimiento",
indica Manuel Fernández Lorente, dermatólogo de la Clínica La Luz
(Madrid). Si el eccema es más severo aún, se emplearían
inmunosupresores como la ciclosporina o el metotrexato.
Con la ciclosporina, "hay que controlar la tensión arterial y la
función renal y con el metotrexato, la función hepática. En los dos
casos debemos vigilar analíticamente los leucocitos, para evitar que
estos fármacos provoquen inmunodepresión", añade el dermatólogo de la
Clínica La Luz.
Novedades en el tratamiento
Hace poco más de un mes, la Agencia Española del Medicamento
aprobó la alitretinoína, un derivado de la vitamina A, en formato oral
como alternativa terapéutica cuando los fármacos habituales no
funcionen o no puedan utilizarse por cualquier otro motivo. En breve se
comercializará en España (bajo el nombre de 'Toctino'), según indican
los dermatólogos consultados por elmundo.es.
Se trata de una cápsula que se tomaría en las comidas. El estudio que lo avala, publicado en 'Bristish Journal of Dermatology'
en abril de 2008, analizó los casos de 1.032 pacientes de más de 100
centros de un total de 11 países, entre quienes se comprobaron los
efectos del medicamento y placebo. Según los resultados, "hasta el 48%
de los pacientes puede alcanzar con alitretinoína una remisión total de
los signos de su enfermedad y un 75% puede lograr una mejoría de los
síntomas".
Al parecer, "los derivados de la vitamina A tienen un efecto antiinflamatorio y
queratorregulador, es decir, normaliza la queratina -la capa córnea- de
la piel. En los eccemas, además de la inflamación, la producción de la
capa córnea, lo que vulgarmente llamamos escamas, está muy acelerada.
Este fármaco normaliza este proceso y resulta eficaz", argumenta el
doctor Fernández Lorente.
En la actualidad, tal y como explican los especialistas, la
alitretinoína se emplea en España desde el año 2001, pero en formato de
crema y para el tratamiento de lesiones de sarcoma de Kaposi, un tipo
de cáncer.
No todos los afectados podrán tomar este fármaco. Según los expertos, se desaconseja en las mujeres de edad fértil que
no siguen métodos anticonceptivos, ya que produce malformaciones graves
en el feto. Esto significa que desde la última toma, deben pasar un
mínimo de 45 días para concebir un bebé. Es el periodo de seguridad
para que el fármaco se elimine totalmente del organismo.
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