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Una nueva investigación revela que los virus de la gripe que afectan a las aves proliferan mejor a temperaturas más elevadas que las que poseen las vías respiratorias altas de los seres humanos.
"Este estudio ayuda a explicar dos cosas", dijo el doctor
Raymond J. Pickles a Reuters Health. Podría ser el motivo por el cual, para infectarse, las
personas tienen que estar expuestas a grandes cantidades de los
virus aviarios "y, segundo, por qué las personas infectadas no
desarrollan los síntomas clásicos de la gripe estacional, como
tos y estornudos, ni su transmisibilidad". El equipo dirigido por Pickles, de la University of North
Carolina en Chapel Hill, desarrolló un modelo de vía
respiratoria humana para investigar la influencia de la
temperatura sobre la replicación y la diseminación de los virus
de la gripe humana y aviaria. El virus de la influenza humana se replicó a la misma
temperatura hallada en la profundidad de los pulmones (37
grados Celsius) y cerca de la nariz (32 grados Celsius). En cambio, el crecimiento de los virus aviarios disminuía a
medida que lo hacía la temperatura, explicó el equipo en la
revista PLoS Pathogens. El daño celular que provocaron los virus de la gripe
aviaria también disminuyó significativamente su velocidad a
medida que bajaba la temperatura. "La importancia real del estudio es que, dado que la ruta
más frecuente de inoculación del virus de la influenza serían
la nariz, la boca y los ojos, a esos virus aviarios les
costaría más que a los virus humanos transmisibles iniciar una
infección debido a las bajas temperaturas en esas áreas del
cuerpo", explicó Pickles. "Eso le garantiza tiempo adicional al sistema inmunológico
del huésped para responder y cercar a la infección", agregó.
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