Así como las bacterias de los intestinos ayudan a digerir los alimentos, las que viven en el resto del cuerpo humano lo protegen de numerosas infecciones. Uno de sus lugares preferidos es la piel, donde existe más variedad de bacterias de lo que se pensaba hasta el momento, según un nuevo estudio publicado en la revista 'Science'. Un mejor conocimiento del mapa microbiano podría ofrecer nuevos enfoques en el tratamiento de enfermedades cutáneas como la psoriasis o la dermatitis atópica.
Hace tiempo que varios equipos de investigación trabajan con un cometido: conseguir identificar todos los microbios que habitan en el ser humano,
valorar sus cambios y evolución con el paso del tiempo, o valorar cómo
les afectan los factores ambientales (una simple ducha, una nueva marca
de jabón...).
Ahora, un equipo de científicos del Instituto Nacional de
Investigación del Genoma Humano ha desarrollado un nuevo estudio para
explorar las comunidades microbianas de la piel. Se trata de "un primer
paso para desarrollar en el futuro nuevas y mejores estrategias
orientadas a tratar y prevenir alteraciones de la piel, como el eccema,
el acné y las infecciones resistentes a los antibióticos, entre otras
afecciones", explican los autores.
A través de la secuenciación del ADN de los microbios, los investigadores identificaron más de 112.000 secuencias genéticas bacterianas
que fueron clasificadas y comparadas entre sí. Así, concluyeron que
existían alrededor de 205 tipos de bacterias diferentes, lo que supone
una mayor diversidad de especies de lo que se pensaba inicialmente.
Pero éste no fue el único hallazgo. Se constató que dependiendo de
la zona, podía haber mayor variedad de estos diminutos organismos. Por
ejemplo, la piel del antebrazo contiene mayor diversidad de bacterias
(44 especies distintas) que la de detrás de la oreja (19 especies).
Las muestras seleccionadas representaban tres microambientes:
graso (cejas, interior del oído, cuero cabelludo...), húmedo (interior
de la nariz, axila, codo, parte posterior de la rodilla...) y seco (la
palma de la mano, por ejemplo). Después de analizarlas, los autores
observaron que las pieles secas y húmedas son las que mayor variedad de
microbios tienen.
En la cara, por ejemplo, existen zonas más grasas y, según la teoría
de este estudio, se debe a que "las bacterias de esta localización son
diferentes de las de la parte externa del brazo (más seco). Por eso
tenemos acné", apunta a elmundo.es María Turner, una de las autoras de
la investigación.
Para llegar a estas conclusiones, los responsables del trabajo
tomaron muestras de 20 zonas distintas del cuerpo de 10 voluntarios
sanos. "Seleccionamos distintas partes de la piel predispuestas a
ciertas enfermedades dermatológicas en las que los microbios desempeñan
un papel fundamental", explica la investigadora.
Lo que diferencia este trabajo de los anteriores, indica Turner, es
"el método que utilizamos para analizar las bacterias, basado en las
secuencias del ADN en lugar de cultivos. Así obtenemos más información".
"El conocimiento de la biología de la piel es muy importante para la investigación biomédica, el hallazgo de nuevos enfoques
en el tratamiento de las enfermedades cutáneas y, por lo tanto, para
mejorar significativamente la salud de nuestra piel", asegura Eric D.
Green, coautor de la investigación y director científico del Instituto
Nacional de Investigación del Genoma Humano.
Como señalan los expertos de este trabajo, la investigación
microbiana también puede ayudar a combatir las infecciones causadas por
un tipo de bacteria denominada 'Estafilococo aureus' resistente a la
meticilina. Hasta ahora se sabía que estos pequeños organismos se
localizan sobre todo en la piel o en interior de las fosas nasales.
Según este estudio, sin embargo, existen además colonias de microbios
muy parecidas en otras regiones, como los pliegues de piel situados
fuera de la nariz.
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