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Investigadores informan que un examen de las arterias carótidas de los jóvenes obesos o diabéticos de estos días no es un buen augurio de su salud futura.
Las paredes de estas
arterias, que transportan sangre al cerebral, mostraron engrosamiento y
endurecimiento, que se sabe que aumentan el riesgo de accidentes
cerebrovasculares futuros, ataque cardiacos y otros problemas
cardiovasculares, según un informe que debería ser publicado en la
edición del 9 de junio de Circulation. "Desde los
ochentas ha habido un incremento sustancial de la obesidad en la
juventud, según la Dra. Elaine Urbina, autora líder del informe y
directora de cardiología preventiva del Centro médico del Hospital
infantil de Cincinnati y profesora asociada de pediatría de la
Universidad de Cincinnati. "Esta podría ser la primera generación de
estadounidenses que tiene una esperanza de vida más corta que la de sus
padres", dijo. En el estudio, Urbina y sus equipo usaron
ultrasonido para evaluar las arterias carótidas de algunos cientos de
jóvenes (de edad promedio de 18) que eran delgados, 128 a los que se
había diagnosticado diabetes tipo 2, con frecuencia relacionada con su
obesidad, y 136 clasificados como obesos porque la relación entre su
peso y su estatura estaba por encima del percentil 95. "Este fue uno de
los estudios más grandes de grosor de la arteria carótida en los
adolescentes", aseguró Urbina. Los investigadores examinaron el grosor de la íntima, una de las capas de tejido que recubren las arterias. "Si
usted tiene diabetes, la íntima es más gruesa que si no la tiene",
aseguró Urbina. "Si usted es obeso, la arteria también es más gruesa.
Las carótidas rígidas se relacionan con ataques cardiacos y con
accidentes cerebrovasculares porque si usted tiene una acumulación de
placa en las arterias que conducen al cerebro, probablemente también
tiene una acumulación en las arterias coronarias. Placa es el
término con el que se conocen los depósitos de grasa que pueden
aumentar de tamaño y grosor hasta limitar u obstruir completamente el
flujo normal de sangre. Los jóvenes obesos o diabéticos eran
más propensos a tener otros factores de riesgo de enfermedad
cardiovascular, como mayor presión arterial y niveles elevados de
lípidos, como colesterol, según halló el estudio. Sin embargo, según
los investigadores, esos factores no explicaron los cambios
significativos de la estructura y la función arteriales. Según
Urbina, la dirección de los cambios arteriales poco saludables en los
jóvenes obesos o diabéticos "demuestra la necesidad de investigación en
esta área". Un experto afirmó que los hallazgos refuerzan investigaciones anteriores. "Esto
es más evidencia de que la obesidad no es buena para los jóvenes",
señaló el Dr. Robert Eckel, profesor de fisiología y biofísica de la
Universidad de Colorado, y presidente de la American Heart Association.
Sin embargo, según Eckel, a partir del estudio no está claro qué tan
perjudicial podría ser la obesidad en estos jóvenes. "La
importancia [de estos hallazgos] en cuanto a lo que se debe seguir no
está clara", dijo, y anotó que las consecuencias de la obesidad en la
niñez para la salud en la edad adulta no están escritas en piedra. "Puede
haber intervenciones para modificar el riesgo, no necesariamente para
reducir la obesidad, pero para controlar la presión arterial y los
lípidos con más agresividad. Me gustaría ver más estudios que le den
seguimiento a estos jóvenes con o sin intervención durante diez años",
señaló Eckel. Entretanto, el aumento en la obesidad infantil
ahora es un factor preocupante en la vida de los médicos que atienden
pacientes jóvenes", agregó Urbina. Un kilogramo son 2.2 libras y "al
menos una vez al mes veo a un niño que pesa más en kilos de lo que yo
peso en libras", aseguró. "Ayer me tocó con un niño de once años". La
obesidad en los niños y los jóvenes es un problema tanto para las
escuelas como para los padres", aseguro´Urbina. Las escuelas deben
tener que ver porque "el ochenta por ciento de las calorías que consume
un niño están fuera del control de los padres", señaló, y también
porque con frecuencia las escuelas no recalcan las actividades físicas
que pueden ayudar a prevenir el aumento de peso. "Necesitamos mejor nutrición y mejores programas extracurriculares en las escuelas", sentenció.
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