|
La nueva sustancia es 100 veces más potente y su efecto dura el doble.
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) han hallado un derivado sintético de la morfina que, al ser
administrado en ratas, muestra un efecto analgésico cien veces más
potente y dos veces más duradero que la morfina, además de tener menos
efectos secundarios. El hallazgo, publicado en la revista Journal of Medicinal Chemistry, abre la puerta al diseño de nuevos y mejores analgésicos para el tratamiento del dolor crónico y severo.
"A pesar de que en los últimos 40 años se han descubierto nuevos
compuestos con capacidad analgésica, no ha habido avances
significativos en el repertorio de fármacos disponibles para el
tratamiento del dolor crónico", reconoce el investigador del CSIC
Gregorio Valencia, uno de los autores de la investigación. "Esta es la
primera vez que se halla un derivado azucarado de la morfina que tiene
más capacidad analgésica que el fármaco original", destaca. Los
investigadores han partido de un metabolito natural de la propia
morfina. Además, señala Valencia, "no produce tolerancia tras una
administración ni cambios significativos en el metabolismo". Los
investigadores tampoco observaron cambios en la presión sanguínea ni en
el ritmo cardíaco de las ratas estudiada. El dolor crónico es un
problema de salud de grandes dimensiones sociales que, además del
propio sufrimiento e incapacidad de quien lo padece, causa grandes
costes médicos y pérdida de productividad. "A pesar de los recientes
avances en química medica y biología molecular, aún falta una solución
efectiva para el dolor crónico y severo. El fármaco más usado, la
morfina, tiene importantes efectos secundarios: depresión respiratoria,
tolerancia, dependencia y estreñimiento", explica Gemma Arsequell,
también investigadora del Instituto de Química Avanzada de Cataluña
(CSIC en Barcelona). La morfina actúa sobre el sistema nervioso
central, pero sólo una pequeña cantidad de la dosis es capaz de cruzar
la barrera sangre-cerebro y alcanzar los receptores opioides. Tras ser
administrada, la morfina es metabolizada por las enzimas del hígado y
hasta un 90% de la dosis se convierte en los metabolitos M3G y M6G, más
fáciles de excretar por los riñones. "Durante mucho tiempo se pensó que
estos metabolitos cumplían tan sólo una función desintoxicante y no
tenían ninguna actividad biológica, sin embargo, se ha encontrado que
M6G sí que tiene propiedades farmacológicas similares a las de la
morfina", explica Valencia. El proyecto ha sido financiado por la
Fundació La Marató de TV3.
Comentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |