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La timidez extrema acompañada de un cuadro de ansiedad social puede generar un problema de aislamiento y dañar la forma de relacionarse con los demás. Las personas reservadas son más aburridas: falso; los tímidos se
aíslan y tienden al aislamiento social: falso; los introvertidos están
socialmente menos valorados: cierto. Aunque las personas más remisas a
mostrar sus sentimientos en público tienen, en general, un mundo
interior rico y estimulante, gozan de menos simpatía y aceptación
social.
Sin embargo, todo es cuestión de confianza. Cuando se les da
una oportunidad, sin juzgarles de antemano, sorprenden por su capacidad
para conversar y por su simpatía. Ahora bien, si la timidez se
transforma en un problema de ansiedad ante determinadas situaciones
sociales, se puede generar un "comportamiento evitativo" en el que la
persona trata de rehuir cualquier tipo de contacto personal e íntimo
con los demás. De carácter introvertido A diferencia
de las personas extrovertidas que prefieren las actividades grupales y
se encuentran cómodas en ambientes más bien estimulantes y dinámicos en
los que interaccionar con el mundo exterior, las que muestran un
carácter introvertido optan por no exponerse de forma constante a estas
situaciones. Ahora bien, esta menor actividad social no significa que
carezcan de habilidades para interactuar con los demás, sino que se
sienten abrumadas con mayor facilidad ante un grupo de personas
numeroso, más aún si son desconocidas. Por esta razón muestran una
mayor comodidad y seguridad en ambientes íntimos y grupos reducidos.
Este carácter introvertido se relaciona con una actividad cerebral
elevada que provoca que las personas se muestren más pendientes de sus
propios pensamientos y no de la información que procede de fuera.
Procesan la información del exterior hacia su propio interior, en lugar
de hacerlo hacia el exterior con el fin de interaccionar con otras
personas, como haría una persona extrovertida.
Las personas introvertidas son reservadas pero tienen un mundo
interior rico, mientras que los tímidos son aquellos que sienten miedo
ante ciertas situaciones sociales
Lejos de ser un problema, la introversión es una
dimensión de la personalidad que no debe tener consecuencias para la
salud psicológica, sino que se limita a determinar la forma de
relacionarse con el mundo. Los individuos introvertidos son más
reservados, pero su mundo interior es, en general, más rico, mientras
que los extrovertidos se prestan menos atención a sí mismos, pero son
más sociables. La timidez Es habitual que las personas introvertidas tarden más tiempo en generar
confianza en los demás, a mostrarse menos expresivas, e incluso, algo
retraídas, lo que en ocasiones hace que se las califique de tímidas.
Las personas de su entorno tienden a alentarles, de forma insistente, a
que hablen y se comuniquen con naturalidad para generar confianza. Sin
embargo, esta actitud tan generalizada, lejos de beneficiar al
interlocutor más retraído, provoca que se sienta aún peor porque se le
está pidiendo que se muestre como no es en lugar de darle tiempo para
ganar confianza, sin prisas ni obligaciones. De esta manera consigue
encontrarse cómodo sin ser protagonista, al mismo tiempo que disfruta,
de una manera más pausada, de la compañía de amigos y familiares.
Aunque introversión y timidez se utilizan indistintamente para
referirse a una misma persona no son lo mismo. La timidez implica
cierta dificultad para relacionarse con los demás. A una persona tímida
le gustaría disfrutar de forma activa de la interacción con otros
individuos pero no puede hacerlo por el miedo que siente ante los
demás, en particular, ante los desconocidos. Sus inhibiciones sociales
le provocan ansiedad y si estos temores se agravan puede llegar a
sufrir cuadros de ansiedad social o fobia social. Este tipo de
trastornos suelen provocar comportamientos extraños que se traducen,
sobre todo, en evitar la interacción social de forma deliberada. Miedo a la relación social
Cuando la timidez se convierte en un problema de ansiedad ante
determinadas situaciones que exigen un comportamiento social
extrovertido se puede generar un comportamiento en el que el afectado
rehuya cualquier tipo de contacto personal e íntimo con los demás. Por
norma general, se trata de personas que sufren ansiedad elevada y con
dificultades para afrontar sus miedos, por lo que no acuden a ningún
especialista para que les ayude, ya que perciben la interacción con el
terapeuta como amenazante. La timidez extrema que acompaña a
la ansiedad social puede generar un problema de aislamiento. Estas
personas buscarán contextos en los que no sea obligatorio relacionarse,
para lo que evitarán todo tipo de contacto social. Una "conducta
evitativa" que merma las posibilidades de llevar una vida normal, ya
que la especie humana es social y es casi imposible sobrevivir sin
relacionarse. Aunque pocas veces el miedo a la relación
social conlleva un aislamiento casi total, pueden darse casos de
gravedad que inhabiliten a la persona, no sólo en un sentido social,
sino también personal por el malestar generado. Son individuos
conscientes de lo que les ocurre, pero que se sienten incapaces de
superar esta situación, por lo que buscan el aislamiento constante. Una
práctica que les hace sufrir como consecuencia del miedo que sienten al
exponerse a los demás.
Cómo salir del aislamiento
Las personas que sufren este tipo de aislamiento social pueden rebajar
el grado de timidez extremo y aumentar su capacidad para convivir en
sociedad. Para ello se recomienda acudir a un especialista que
proporcione un ambiente cálido e íntimo en el que sentirse cómodo. Por
otro lado, el uso de las nuevas tecnologías puede ser un primer paso
para iniciar una interacción social de forma indirecta. Sin embargo,
sólo debe recurrirse a esta opción como una vía más para socializarse y
no como la única. Las personas con dificultades para
relacionarse no deben obsesionarse ni pretender convertirse en
individuos extrovertidos y totalmente sociables porque esta obsesión no
genera más que ansiedad. Su objetivo más inmediato será convertirse en
una persona más sociable. ¿Cómo se consigue? Mediante la búsqueda de
situaciones en las que la persona se sienta cómoda, como contactos
breves y cotidianos que sirvan para reducir los miedos. Entre las más
recomendables se encuentra la de acudir a las tiendas del barrio y ser
amable con los dependientes que, con seguridad, les responderán con el
mismo trato. Esta experiencia servirá para que no se perciba a los
demás como seres amenazantes. También pueden realizarse otras
actividades que no impliquen una interacción íntima con los demás, como
apuntarse a una actividad o curso breve en un grupo reducido, como un
gimnasio o un club deportivo donde nadie espere de esta persona un gran
esfuerzo para relacionarse. Lo prioritario es mantener el contacto con
otras personas, aunque éste sea superficial, porque un aislamiento
social persistente puede generar tal sentimiento de soledad que podría
acabar en intensos sentimientos de tristeza o depresión.
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