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Un nuevo tipo de injerto, fabricado con células del propio paciente, ha obtenido resultados prometedores como punto de acceso para la hemodiálisis en un pequeño ensayo clínico. Aunque es pronto para sacar conclusiones, los expertos consideran que es un "éxito sorprendente" y un "hito revolucionario".
Para realizar una hemodiálisis es necesario acceder al torrente
sanguíneo del paciente. Para ello, existen dos formas fundamentales:
accediendo a una unión artificial entre arteria y vena (fístula
arteriovenosa) o, cuando esto no es posible, la conexión de estos vasos
a través de la inserción de un tubo artificial o 'graft'. Este último
procedimiento conlleva una tasa de fracaso más alta. Sin embargo y por
diferentes circunstancias, cerca de la mitad de los pacientes utiliza
este último método.
La revista 'The Lancet'
publica en sus páginas un pequeño ensayo en el que nueve pacientes que
recibían hemodiálisis a través de un 'graft' con altas probabilidades
de fallo recibieron un injerto fabricado a partir de sus propias células.
Los autores realizaron dos pequeñas biopsias a los participantes (de
vena y de piel) para la extracción de células endoteliales y
fibroblastos.
Ya en el laboratorio, utilizaron estas células para 'fabricar' vasos
sanguíneos que después implantaron como puente entre una arteria y una
vena, es decir, crearon un 'graft' con 'materiales' del propio
paciente. Tras un primer estudio con seis pacientes para comprobar la
seguridad de estos injertos, cuyos resultados aparecieron en 'The New England Journal of Medicine', los autores presentan ahora sus conclusiones tras observar durante seis meses a todo el grupo.
Cinco participantes completaron con éxito el seguimiento, un número
aceptable ya que en el tipo de paciente seleccionado el riesgo de
fracaso es "tres veces superior al de personas sin fallos previos en el
acceso [a la hemodiálisis]", destacan los autores. Un mes después de la
intervención, siete de los nueve pacientes mantenían la permeabilidad del injerto
(su eficacia), y cinco de ellos al cabo de tres meses, cifras que casan
con los criterios de calidad de la diálisis, según apuntan los autores.
Un paso importante hacia injertos mejores
El principal problema que se plantea con estos 'grafts' fabricados a
partir de tejido del paciente es el elevado coste de la técnica.
Vladimir Mironov y Vladimir Kasyanov, de la Universidad Médica de
Carolina del Sur (Estados Unidos) proponen, en un comentario sobre este
trabajo, una alternativa más barata y potencialmente más efectiva.
Los bioinjertos, con una matriz acelular, "tienen un manejo y unas
características biomecánicas excelentes", apuntan estos especialistas,
y menos riesgo de complicaciones. No obstante, "el ensayo clínico
exitoso del primer injerto fabricado mediante ingeniería tisular es un
hito revolucionario", añaden.
"Este estudio demuestra que es posible alcanzar el requisito de la
fuerza mecánica en un tejido fabricado en el laboratorio sin necesidad
de recurrir a materiales sintéticos. La exclusión de estos materiales
extraños podría tener ventajas clínicas a largo plazo al reducir la inflamación y el rechazo típicamente asociados a ellos", concluyen los autores del ensayo.
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