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El factor Egr-1 puede ser clave en la bioquímica de la miopía |
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Diario Médico (por Beatriz Peñalba)
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jueves, 19 de marzo de 2009 |
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Un equipo de la Universidad de Tubinga (Alemania) está investigando cuáles son los genes sobre los que actúa el factor de transcripción Egr-1 y que pueden ser importantes en el desarrollo de la miopía, según se ha presentado en el Simposio Internacional de Miopía de Valladolid.
El factor de transcripción Egr-1, regulador de multitud de genes, puede
tener un papel fundamental en el desarrollo de la miopía, estando menos
expresado en pacientes con esta enfermedad. Así se deduce del trabajo
presentado por Marita Feldkaemper, de la Universidad alemana de
Tubinga, en el Simposio Internacional de Miopía organizado por el
Instituto de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) de la Universidad de
Valladolid, patrocinado por la Fundación Ramón Areces, y celebrado en
Valladolid. Según ha señalado, la naturaleza biomecánica de la señal de
crecimiento de la retina todavía no se ha resuelto, aunque varios
transmisores como el glucagón o su antagonista, la insulina, parecen
desempeñar algún papel importante. "Hemos visto que el factor de
transcripción Egr-1, influido por varios factores de crecimiento como
la insulina, se expresa en algunas células de la retina y su cantidad
cambia en función de si el ojo crece o no".
Por eso
Feldkaemper se está centrando en buscar estas moléculas en células
específicas, "ya que esta membrana es muy heterogénea". Mediante la
utilización de técnicas de microarrays, el equipo de Feldkaemper está
investigando cuáles son esos genes sobre los que actúa dicho factor de
transcripción y que puedan ser importantes en el desarrollo de la
miopía y de este modo confirmar más adelante los resultados con otros
estudios que relacionen estos genes con las proteínas que actúan en la
retina, "aunque de momento son trabajos preliminares y no tenemos
resultados concluyentes", ha aclarado la investigadora. A su juicio,
hallar los genes y las proteínas que puedan actuar en el crecimiento de
esta membrana que provoca la miopía permitiría encontrar fármacos que
puedan actuar sobre ellos para impedir el desarrollo de la enfermedad,
"pero queda aún mucho por hacer en este campo". Desde hace dos años, el
equipo de Feldkaemper está estudiando estos péptidos en pollos y en
ratones, y de momento han visto que en el primer modelo animal el
glucagón inhibe el crecimiento del ojo y la insulina lo aumenta.
Sin
embargo, en el modelo murino no han podido encontrar este mismo patrón,
ya que no funcionan de la misma manera. "Estos mamíferos, que son más
parecidos a los humanos, tienen otro tipo de señales que aún no hemos
logrado determinar", ha destacado la ponente. Actualmente, los
científicos alemanes se están centrando en la investigación de la
insulina porque "en varios estudios sobre la cascada de señales durante
el desarrollo de la miopía se ha visto que afecta a este proceso".
Además, y según ha añadido, "hemos cambiado el tipo de dieta que
ingerimos y esto puede alterar el perfil de este péptido y a las
proteínas que se unen a ella". Asimismo, es un antagonista del
glucagón, del que ya se ha determinado su implicación porque, "al
destruir la retina, hemos observado que había células que sobrevivían y
que todavía podían enviar señales a esta parte del ojo para que
desarrollara miopía, y esas células tenían glucagón".
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