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Los médicos son más proclives a recetar fármacos patrocinados por la industria |
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Tuesday, 04 de July de 2006 |
Los médicos que participan en ensayos clínicos patrocinados por la
industria cumplen mejor las indicaciones terapéuticas contenidas en las
guías clínicas, si bien son más proclives a recetar los fármacos del
patrocinador. Ésas son las conclusiones de un estudio publicado en JAMA
el 21 de junio
Los ensayos patrocinados mejoran el cumplimiento de las guías clínicas. Las empresas farmacéuticas suelen participar en ensayos clínicos relacionados con la práctica general lo cual, según los autores, puede desencadenar un incremento en el empleo de las terapias comercializadas por ellos, dada la mayor experiencia del médico con estos tratamientos concretos. Este efecto se deja sentir aún con más fuerza cuando la colaboración entre el médico y la industria es especialmente estrecha, situación en la que se crea una relación de lealtad. Hasta ahora no se había realizado una evaluación al respecto en el área de Atención Primaria.
Un equipo de investigación de la Universidad del Sur de Dinamarca, con sede en Odense, firma el trabajo a partir de la observación de las prescripciones de médicos que participaban en un estudio apoyado por una compañías farmacéutica para mejorar el cumplimiento terapéutico de pacientes con asma. El director del trabajo, Morten Andersen, es catedrático de Farmacología Clínica en dicho centro académico.
En este trabajo se compararon diez consultas que participaban en el estudio sobre medicación antiasmática con 165 controles, en las que no se llevaba a cabo estudio alguno. Todas tenían sede en el condado de Funen (Dinamarca). En total, el trabajo incluía a 5.439 pacientes en terapia farmacológica contra el asma dentro de las consultas que participaban en estudios y 59.574 sujetos al margen de éstas.
Con los datos de estas consultas, los investigadores observaron que la prevalencia del empleo de esteroides inhalados entre los pacientes con asma se incrementaba de un 68,5 por ciento al comienzo del estudio hasta un 72,9 por ciento durante el segundo año dentro del grupo de pacientes atendidos en las consultas implicadas en el estudio. Para los sujetos del grupo de control, el incremento era del 69,1 por ciento hasta el 73,3 por ciento en el mismo periodo. No se observó impacto alguno de la participación en los ensayos sobre el cumplimiento de las guías clínicas internacionales.
Tanto el primer como el segundo grupo de consultas experimentaron un empleo creciente del corticosteroide inhalado comercializado por el patrocinador del ensayo -del 74,8 al 81,5 por ciento en los participantes y del 73,6 al 76,6 por ciento para las consultas de control-. El matiz es que para los participantes en ensayos la probabilidad de consumir esa terapia era un 26 por ciento mayor.
Desde el punto de vista de la compañía fabricante, el porcentaje de prescripción sobre el volumen total de antiasmáticos aumentaba un 6,7 en las consultas participantes.
De acuerdo con los autores, "este trabajo confirma la hipótesis de que la implicación de los médicos en ensayos clínicos es un potente instrumento para influir sobre las preferencias específicas en materia de medicación".
Costes del ensayo
Concluyen que, de haber tenido acceso a información sobre el coste del ensayo, habría sido posible evaluar si los costes se veían compensados con los beneficios de la venta de agentes terapéuticos. También matizan que si bien participar en un ensayo puede traducirse en mejoras como la adherencia a las guías clínicas, habría que comprobar este extremo en trabajos más amplios.
En un editorial que acompaña al artículo, Bruce M. Psaty, profesor de la Universidad de Washington y miembro del comité editorial de JAMA, escribe que "con la llegada de datos de prescripción de todo el país, la asociación entre la condición de investigador y la conducta a la hora de prescribir puede convertirse en objeto de estudio de una nueva línea de trabajos de investigación sobre la interacción entre la industria y los médicos en Estados Unidos". A su modo de ver, los médicos en activo y los "científicos desinteresados" necesitan reconocer y evaluar estas formas de influencia potencial por parte de las compañías farmacéuticas.
Psaty añade que debería ponerse en marcha un mayor número de estudios con seguimiento a largo plazo de cada terapia en lugar de proliferar numerosos trabajos con seguimiento corto. "La salud pública se vería más favorecida por ensayos de gran envergadura y a largo plazo, tales como la Iniciativa por la Salud de la Mujer (WHI, por sus siglas en inglés) y el estudio preventivo ALLHAT", asevera.
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